¡Te juro que eras tú! Aventuras y enredos en la recepción del hotel
Si alguna vez has trabajado en recepción de hotel, sabes que lo que pasa detrás del mostrador puede ser más intenso que un final de telenovela. Y es que, a veces, solo falta que entre la música dramática cuando un huésped llega con cara de pocos amigos y exige respuestas… aunque ni sepa qué está preguntando, ¡o a quién!
Eso fue justamente lo que le pasó a nuestro protagonista: apenas se había puesto la filipina y ya tenía a un huésped furioso frente a él. El verano estaba llegando a su fin y, con él, las historias dignas de contarse en la sobremesa. Pero lo que sucedió esa mañana superó cualquier novela de horario estelar.