El drama del estacionamiento para discapacitados: cuando el sentido común no cabe en el maletero
En el mundo de los hoteles, uno cree que lo ha visto todo: huéspedes que olvidan la llave, quienes piden una almohada extra a las tres de la mañana, o los que insisten en tener vista al mar… en pleno centro de la ciudad. Pero nada te prepara para esos momentos donde el sentido común parece haberse quedado en casa, junto con el letrero de estacionamiento para discapacitados.
Esta vez, la anécdota viene desde la recepción de un hotel en Estados Unidos, pero bien podría ser cualquier hotel de Latinoamérica donde los “clientes complicados” no conocen fronteras. Prepárate para reír, reflexionar y, por qué no, indignarte un poco. Porque cuando la gente olvida lo esencial… ¿a quién le toca pagar los platos rotos?