La venganza navideña: Cuando el vino barato se sirve frío
En toda reunión de amigos siempre hay personajes inolvidables: el alma de la fiesta, el que nunca trae nada… y, claro, el que hace comentarios fuera de lugar y parece tener la boca más rápida que el cerebro. Si además te atreves a menospreciar la hospitalidad (¡y el vino caro!) de tu anfitrión, prepárate para una lección de vida que, como la mejor venganza, se sirve fría… o mejor dicho, burbujeante y a bajo costo.
Esta es la historia de una venganza navideña que lleva años fermentándose, tan suave como un Spumante barato, y que nos recuerda que en Latinoamérica, así como en Italia, la hospitalidad es sagrada y quien la desprecia… ¡se las ve con el karma y con el anfitrión!