Señora, no soy adivino: Crónicas de la recepción de hotel en modo novela latinoamericana
Si alguna vez has trabajado en atención al cliente en Latinoamérica, sabrás que la paciencia es más valiosa que el oro. Y en la recepción de un hotel, donde pasan desde turistas despistados hasta ejecutivos estresados, uno aprende que el verdadero arte es mantener la calma cuando el huésped llega con más drama que final de telenovela. Esta es la historia de una mujer que, en menos de lo que canta un gallo, pasó de “buenas tardes” a “¿dónde está mi dinero?” como si yo hubiera pateado a su perrito favorito.