La pequeña venganza de la máquina de pinball: cuando la paciencia se acaba y las bolas también
¿Quién no ha hecho un favor que luego se vuelve el peor dolor de cabeza? Todos tenemos ese amigo o familiar que cree que nuestra casa es una bodega y nuestro tiempo, elástico. Hoy te traigo una historia de esas que hacen decir: “Eso sí es tener creatividad para la venganza”. Y todo gira alrededor de una mudanza, la eterna espera… y una máquina de pinball que terminó sin bolas, literalmente.
¿Listo para reírte un rato y reflexionar sobre la paciencia y la justicia poética? Acompáñame a conocer cómo alguien convirtió su fastidio en una pequeña venganza inolvidable.