Cuando el vecino y su bocina no te dejan dormir: venganza a la mexicana en un dúplex universitario
¿Quién no ha tenido un vecino escandaloso? Ese personaje que decide que la mejor hora para armar la fiesta —o en este caso, poner la misma canción una y otra vez— es justo cuando tú más necesitas dormir. Bueno, hoy te cuento una historia de esas que nos recuerdan que la venganza, aunque sea pequeñita, a veces sabe a gloria… y a silencio.
Imagínate: vives en un dúplex en una ciudad universitaria, compartiendo pared con desconocidos que cambian cada semestre. Todo tranquilo, hasta que te toca el vecino nocturno, gerente del turno de la noche en un Waffle House (algo así como el Sanborns de madrugada gringo, pero solo con desayunos y café de filtro). Al principio, todo bien; cada quien en su horario y sin molestar. Pero un día, la paz se rompe. Son las 3 de la mañana y, de la nada, comienza a retumbar en la pared compartida el himno country “Why Me Lord” de Kris Kristofferson. No una vez, sino en repeat, como si el vecino estuviera haciendo penitencia. ¿Qué harías tú?