Cuando la presidenta de la junta pidió calor… y ardió todo el edificio
En los condominios de Nueva York, el clima de octubre es como una ruleta rusa: hoy sacas la bufanda y mañana vuelves a la camiseta de manga corta. Pero nada enciende más los ánimos (ni los radiadores) que una presidenta de la junta de condominio decidida a imponer su voluntad, incluso si eso significa que todo el edificio termine asándose como en horno de panadería. ¿Qué sucede cuando se cumple la ley y las órdenes al pie de la letra, ignorando el sentido común? Prepárate, porque esta historia tiene más vueltas que un ventilador viejo.