Cuando el jefe ausente te pide el doble… y el caos se sirve en la panadería
¿Alguna vez tu jefe te ha dado una orden absurda que sabes que va a terminar en desastre? Si trabajas en Latinoamérica, seguro que sí. Y si no, al menos conoces a alguien que ha tenido que apechugar con las ideas “brillantes” de un jefe que ni por asomo sabe lo que pasa en el día a día. Hoy te traigo una historia que huele a pan recién horneado… y a coraje mal digerido.
Imagina que eres el encargado de la panadería de una cafetería elegante. Llevas años afinando la fórmula: pides la cantidad justa para no quedarte corto ni tirar producto. Todo va bien… hasta que llega la dueña, que no pisa el local ni una vez al mes, y te exige –¡con todo su poder ejecutivo!– que dobles la orden diaria justo después del Día de las Madres. ¿Te suena a receta para el desastre? Pues espera, porque la historia apenas comienza.