Yo sí sé cuándo me hospedo, ¿ok? Aventuras en la recepción de un hotel
¿Quién no ha escuchado la famosa frase “¡yo sí sé lo que hago!” justo antes de que alguien meta la pata? En el mundo hotelero, esto es casi pan de cada día. Si alguna vez trabajaste en la recepción de un hotel —o fuiste testigo de esos momentos mágicos— sabrás que algunos huéspedes tienen una seguridad tan grande en sí mismos… que ni el calendario ni la lógica les hacen dudar. Hoy les traigo una historia que se repite más de lo que uno imagina, pero con ese toque de humor y realidad que solo se vive detrás de un mostrador.
Clientes que “tienen la razón”… hasta que llaman para corregir
Todo comenzó una semana antes, cuando un señor llamó para reservar habitación. Aseguraba que venía con un grupo y que las fechas eran inamovibles. El recepcionista —vamos a llamarlo Juan—, profesional y paciente como solo un buen front desk sabe ser, revisó las reservaciones grupales para ese fin de semana… y no encontró nada.
Entonces, con ese tacto que uno aprende a pulir en el oficio, Juan le preguntó si estaba seguro de las fechas. Pero nuestro protagonista, con más terquedad que una mula en subida, insistía que sí, que él tenía clarísimo cuándo venía. Juan le advirtió que, al no existir grupo para esas fechas, no aplicaría la tarifa especial negociada por el equipo. “No importa, yo reservo igual. Pero voy a hablar con los entrenadores. ¿Cómo se llama usted para mencionarlo?” —le soltó el cliente, medio molesto.
Aquí, más de un lector se sentirá identificado. Como bien comentó alguien en la comunidad: “Lo único que tenía que hacer era aceptar que podía estar equivocado y preguntar ‘¿Con qué grupo tengo reservación y qué fechas tienen?’. Pero no, su ego pudo más”. ¡Cuántos quisieran tener esa humildad en vez de “yo sí sé lo que hago”!
El momento “te lo dije” que todo recepcionista disfruta (aunque sea en silencio)
Pasaron unos días y, ¡sorpresa! Llamada de emergencia: “Necesito cambiar mi reservación, usé las fechas equivocadas”. Juan, que ya olía la situación desde lejos —como quien detecta cuando el arroz está a punto de pegarse—, fue directo al grano. Era el mismo señor.
No pudo evitar mencionar, con esa sonrisa invisible que solo los de recepción pueden disimular: “Yo fui quien le hizo la reservación, ¿le comentó mi nombre al entrenador cuando habló de las fechas?”. El silencio al otro lado de la línea fue más elocuente que mil palabras. Solo alcanzó a agradecer por el cambio y colgó, seguramente deseando que la tierra lo tragara.
Aquí, otro usuario de la comunidad lo resumió perfecto: “A veces los que trabajamos en el hotel sí sabemos más que el huésped, por más seguro que venga. ¡Cosas que pasan cuando uno es el que está ahí todos los días!” Y es que, como dicen en México, “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.
El show detrás del mostrador: anécdotas que nunca faltan
Lo más divertido es que esta historia no es la excepción, sino la regla. Como compartió otro recepcionista: “Pasan cada rato. Gente que llega y jura que su reservación es aquí y no en el hotel de al lado, pero el papelito dice clarito el nombre del otro hotel. Y todavía se ofenden cuando uno les muestra el comprobante”.
Otro colega agregó entre risas: “Por lo menos no pagó por adelantado en una página de terceros con las fechas equivocadas. Eso sí es nivel experto en metidas de pata”.
Y claro, tampoco falta el típico papá o mamá del torneo de hockey, fútbol o cualquier deporte, que llama diciendo: “¡Vengo al torneo de XYZ!”… como si solo hubiera uno en toda la temporada. “Encuentra la fecha y me llamas de vuelta, por favor”, pensó más de un recepcionista agotado.
Por eso, no es raro escuchar en la recepción frases como: “¡No soy tonto, yo sé dónde estoy!”… justo antes de que se den cuenta que reservaron en el hotel equivocado, en la ciudad equivocada o para la fecha equivocada. Un clásico universal.
Reflexión final: un poco de humildad y empatía no le caen mal a nadie
Trabajar en la recepción de un hotel es como ser árbitro de fútbol: nadie te aplaude cuando aciertas, pero todos te recuerdan cuando te equivocas… aunque casi siempre el error es del otro. Lo importante es recordar que, detrás del mostrador, hay personas que sí saben lo que hacen y están para ayudarte. A veces, solo hace falta un poco de humildad y dejar el orgullo en casa.
Así que, la próxima vez que reserves un hotel para un grupo, torneo o evento, ¡confirma bien las fechas y el nombre del grupo! Te ahorrarás vergüenzas y, quién sabe, hasta conseguirás la tarifa especial.
¿Alguna vez te pasó algo parecido? ¿Trabajas en hotelería y tienes tu propio “yo sí sé lo que hago”? ¡Cuéntanos tu anécdota en los comentarios! Aquí todos tenemos más de una historia para reírnos juntos.
Publicación Original en Reddit: I know when I'm staying, okay!