¿Y mi depósito? Aventuras nocturnas en la recepción de un hotel
¿Quién no ha vivido una de esas noches en las que el insomnio y la curiosidad conspiran para sacar a relucir tus peores dudas? Ahora imagina que eres recepcionista de hotel y, justo a las 12:34 de la madrugada, el teléfono suena. Así empieza una de esas historias que solo pasan en los hoteles y que, sinceramente, parecen sacadas de una telenovela mexicana o de una comedia de enredos.
Y es que, en el mundo de la hotelería, nunca sabes si la próxima llamada será una emergencia real o simplemente alguien que olvidó cómo funciona el sentido común. Esta es la historia de Dick Richard, un huésped que, después de irse del hotel sin avisar, decidió exigir por teléfono la devolución de su depósito… en efectivo.
El misterio del depósito perdido: ¿efectivo o magia negra?
Para ponerlos en contexto, Dick Richard había dejado su cuarto, su llave… y su sentido común. Llama furioso, exigiendo la devolución de su depósito en efectivo. Cuando el recepcionista revisa el sistema, no hay rastro de ningún depósito retenido en tarjeta. Entonces, la bomba: “¡Fue en efectivo!”. Pero claro, Dick Richard nunca pasó por la recepción al hacer el check-out; simplemente dejó las llaves y desapareció, como si fuera Houdini.
La reacción del recepcionista fue un clásico: ese “Oh…” que en Latinoamérica usamos cuando nos damos cuenta que alguien acaba de meter la pata hasta el fondo. Y es que aquí, como en muchos hoteles del mundo, si dejas un depósito en efectivo tienes que pasar por la recepción para que te lo regresen. No es magia ni brujería, es simplemente el procedimiento.
¿Depósito en efectivo? ¡Red flag y anécdotas para rato!
En los comentarios del hilo, varios trabajadores de hotel de diferentes partes del mundo –y con años de experiencia lidiando con todo tipo de huéspedes– comparten sus historias. Uno lo dice clarito: “Cuando alguien pide habitación para fumadores y paga en efectivo, seguro habrá problemas”. En Latinoamérica, pagar en efectivo no siempre es mal visto, pero en hotelería, y especialmente en hoteles de paso o zonas de fiesta, muchos empleados lo ven como una “bandera roja”.
Otro usuario cuenta que, en su hotel, cada año quedaban cientos de euros en depósitos sin reclamar. ¿La solución? Guardar el dinero tres años y, si nadie lo reclamaba, los empleados lo usaban para irse a cenar juntos. ¿Te imaginas que tu depósito olvidado termine pagando la pizza del personal del hotel?
Y claro, no faltó el que sugirió en broma: “¿Por qué no le faxean su depósito?”. Aquí en nuestra tierra, sería como decirle: “¿Quieres que te lo mande por paloma mensajera o con un mariachi de acompañamiento?”. Bromas aparte, el tema de los depósitos en efectivo genera risas, pero también dolores de cabeza.
La eterna batalla: ¿Efectivo, tarjeta o prepagos?
Muchos en la comunidad coinciden: prefieren depositar en tarjeta, aunque implique un bloqueo temporal, que andar lidiando con efectivo. Pero también hay quienes defienden el uso del efectivo, sobre todo en contextos donde el acceso a tarjetas es limitado, o para quienes quieren evitar cargos e intereses. En Latinoamérica, esto no es ajeno: hay quienes prefieren pagar todo en efectivo, y otros que usan tarjetas prepagas, apps tipo Mercado Pago, o incluso transferencias.
Sin embargo, como bien señala un recepcionista en los comentarios, el problema no es el medio de pago, sino las historias que suelen venir acompañadas: huéspedes que huelen a “fiesta”, que pagan con billetes arrugados y sin saludar, o que simplemente desaparecen y nunca reclaman su depósito. Este fenómeno inspira hasta frases célebres, como la versión hotelera del “impuesto por tonto”: “Todo el depósito se perdió por tarifa de despistado”.
Procedimientos, cultura y un toque de surrealismo
En Latinoamérica, la hospitalidad es ley, pero también la picardía. No faltará quien se queje de la burocracia hotelera, pero también es cierto que muchos hoteles ya no aceptan depósitos en efectivo para evitar problemas. Otros, más formales, llevan un registro en papel —¡como en las viejas novelas!— pero si el encargado se olvida de anotarlo, el caos está servido.
Un comentario que se llevó las palmas sugirió, en tono sarcástico, que si el cliente no recoge su dinero, deberían llevarle el depósito a su casa en una charola de plata, con billetes recién planchados, un violinista tocando de fondo y unas palomas blancas volando al entregarlo. ¿Te imaginas esa escena en pleno DF o en una playa de Cancún?
Moraleja: No dejes tu sentido común en la habitación
Esta historia es solo un ejemplo más de cómo un pequeño descuido puede terminar en una llamada surrealista a medianoche. Si dejas un depósito en efectivo, ¡recógelo antes de irte! Y si eres recepcionista, ármate de paciencia y sentido del humor: nunca sabes si la próxima llamada será un “Dick Richard” exigiendo su dinero… desde el más allá.
¿Tienes alguna anécdota parecida? ¿Prefieres pagar en efectivo o con tarjeta en hoteles? Cuéntanos en los comentarios tu historia más loca en recepción, ¡y compártenos si alguna vez perdiste un depósito por despistado!
Publicación Original en Reddit: Does Not Compute