Saltar a contenido

Venganza sutil: El día que un bolígrafo puso nerviosa a la profe fumadora

Un maestro maloliente en un aula, rodeado de estudiantes, destacando una historia de venganza humorística.
En esta ilustración fotorrealista, una escena en el aula muestra la incomodidad de los estudiantes alrededor de un maestro fumador empedernido, preparando el terreno para una historia de venganza.

Todos tenemos recuerdos de la secundaria que nos hacen reír o encogernos de vergüenza. Entre maestros con apodos poco cariñosos, compañeros expertos en travesuras y ese eterno olor a marcador de pizarrón, la vida escolar da para todo. Pero, ¿alguna vez pensaste en tomar una pequeña venganza contra un maestro… usando solo un bolígrafo? Pues bien, hoy te traigo una historia que ha causado revuelo en Reddit y que, además de divertida, nos deja mucho para analizar sobre las “venganzas chiquitas” que tanto nos gustan en Latinoamérica.

Entre humo y bolígrafos: El drama de una profesora “ahumada”

La historia original viene de un usuario llamado u/Fiempre_sin_tabla, quien compartió en Reddit su anécdota de los años de secundaria. Resulta que en su escuela, la jefa del departamento de idiomas, una señora conocida por su afición al cigarro, fue a supervisar su clase. El problema no era solo su autoridad, sino ese “aroma a muerte lenta” (como lo describió el autor) que traía consigo después de fumarse unos cigarros. Cualquiera que haya tenido un profesor fumador sabe bien de lo que habla: ese olor a cenicero que invade el aula y termina pegándose en la ropa, el cabello y hasta el alma.

Pero nuestro protagonista no se quedó de brazos cruzados. Con ese ingenio pícaro tan nuestro, decidió vengarse de manera sutil, sin gritos ni escándalos. Sacó un bolígrafo Bic blanco (de esos cilíndricos, que seguro reconocemos por haberlos masticado en clase o explotado en algún laboratorio), y empezó a jugar con él de una forma muy particular: lo sostenía entre los dedos, lo llevaba de vez en cuando a la boca, lo giraba y lo tocaba justo en la línea de visión de la profesora. Nada exagerado como para ser regañado, pero sí lo suficientemente notorio para incomodarla.

La psicología de la “venganza chiquita”: Cuando el karma se sirve frío (y sin humo)

En Latinoamérica, estamos acostumbrados a que las pequeñas venganzas tengan un sabor especial: ese gustito a justicia casera, a picardía criolla. Como decía un usuario en Reddit, “esos golpecitos psicológicos viven gratis en la cabeza del otro mucho más tiempo que una gran venganza”. Y es cierto. ¿Quién no ha sentido ese placer culpable de molestar a alguien con solo una mirada, una broma o, como en este caso, un simple bolígrafo?

La reacción de la profesora fue inmediata: comenzó a ponerse nerviosa, se movía inquieta en su silla y, apenas sonó la campana, salió disparada al salón de maestros. Probablemente fue directo a buscar consuelo en otro cigarro, sin saber que la verdadera “adicción” ese día era la ansiedad que le provocó el alumno astuto.

Un comentarista lo resumió así: “Usaste la adicción de la adicta en su contra. Tengo que recordar eso.” Otro dijo: “Esas venganzas discretas son las mejores, porque si te quieren acusar ni siquiera tienen pruebas. 10/10 ejecución.”

El bolígrafo Bic: De herramienta escolar a símbolo de rebeldía

Aquí en Latinoamérica, el bolígrafo Bic es casi un personaje más dentro de las escuelas. ¿Quién no recuerda haberlo mordido hasta dejarlo irreconocible, o haberlo visto explotar en el bolsillo de algún compañero travieso? Un usuario comentó en Reddit: “Aprendí por las malas a no chupar el agujerito del costado, un día me llené la boca de tinta y eso no se quita fácil.” Otros recuerdan cómo los usaban para hacer travesuras eléctricas en clase de ciencias.

Pero en esta historia, el bolígrafo pasó de ser un simple instrumento de escritura a una especie de “cigarro simbólico”, una manera de devolverle la jugada a la profesora sin romper ninguna regla. Como bien respondió el autor de la historia cuando le sugirieron que estaba “fingiendo fumar”: “¿Fingiendo? No, solo estaba muy concentrado en lo que decía la profe, seguramente estaba jugueteando con mi boli sin darme cuenta…”

Reflexión final: El arte de la venganza ligera (y el humor latino)

Más allá de la anécdota, esta historia nos deja una enseñanza: a veces, las mejores venganzas no son las más ruidosas, sino las más ingeniosas. En Latinoamérica, donde el humor y la creatividad nos ayudan a sobrellevar hasta las situaciones más incómodas, este tipo de historias nos hacen reír y nos recuerdan que, si bien no siempre podemos cambiar a quienes nos rodean, sí podemos responder con inteligencia y un poco de picardía.

Y tú, ¿alguna vez hiciste una venganza así de sutil? ¿Qué objetos cotidianos usabas para “rebelarte” en la escuela? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este post con tus amigos nostálgicos de la secundaria. ¡Que no se pierda la tradición del ingenio latino!


Publicación Original en Reddit: Petty revenge on a smelly teacher