Venganza magnética: Cuando el almuerzo perdido se paga con la credencial
¿Quién no ha tenido un compañero de trabajo que le saca canas verdes? Ese que siempre se las ingenia para escabullirse y dejarte todo el trabajo justo cuando más ocupados están. En las oficinas de Latinoamérica, donde el cafecito es sagrado y la hora del almuerzo es casi un derecho humano, perder ese momento de descanso puede ser la gota que derrama el vaso. Pero a veces, la justicia llega de la forma más inesperada… y magnética.
Hoy les traigo una historia que se ha vuelto viral en Reddit, donde la venganza pequeñita (pero sabrosa) de un empleado harto nos recuerda que, en la selva laboral, más vale no subestimar a quien le quitas su hora de comida.
El compañero insoportable y el almuerzo que nunca fue
Imaginen la escena: una oficina cualquiera, el reloj marcando la hora pico, montañas de trabajo y ese compañero que siempre encuentra la excusa perfecta para irse a comer “un poquito antes”, dejándote solo/a con la chamba. En este caso, el protagonista de nuestra historia, usuario de Reddit llamado RRtexian, aguantó varias veces el mal rato de tener que trabajar mientras su colega se daba la gran vida.
La gota final llegó cuando, un día, al pasar por la sala de descanso, se topó con la credencial de su “amigo” sobre el refrigerador, junto a unos imanes y calendarios. Y aquí entra el ingenio latino: ¿qué pasa si frotas una credencial magnética con un imán? Exacto, adiós a toda la información. Así fue como el protagonista decidió que, si él no podía disfrutar de su almuerzo, su compañero tampoco lo haría tan fácil.
Venganza de microondas: El poder del imán en la oficina
La historia no quedó en un solo acto. Resulta que cada vez que el colega despistado dejaba su credencial sobre el refri, nuestro héroe la “limpiaba” cuidadosamente con el imán. Al día siguiente, el abusivo tenía que ir a recursos humanos a pedir un nuevo gafete, y —ironía de ironías— ¡tenía que hacerlo durante su propia hora de almuerzo! Como buen latino, RRtexian no se conformó con una sola lección: la historia se repitió tres veces hasta que el otro aprendió la moraleja y dejó de dejar su credencial por ahí.
Este tipo de historias nos recuerdan a esas pequeñas venganzas de oficina que todos hemos soñado hacer. Como comentó un usuario: “Uno pensaría que después de la primera vez no volvería a dejar su credencial sin supervisión… pero hay quienes aprenden lento.” Y es que, como decimos en México, “el que por su gusto es buey, hasta la coyunda lame”.
El folclore de la oficina: Entre imanes, discos y errores clásicos
Lo más divertido de la historia es cómo otros usuarios de Reddit comenzaron a compartir anécdotas similares. Por ejemplo, uno recordó el clásico error de los disquetes en los años 90: “Mi amiga no entendía por qué cada mañana su disquete estaba borrado… hasta que descubrimos que lo guardaba junto a un imán gigante en el gabinete”. ¿Quién no ha visto alguna vez cómo la tecnología y el desconocimiento hacen de las suyas en la oficina?
Y es que los errores de oficina tienen hasta su propio argot. Comentarios como “PEBKAC” (problema entre la silla y el teclado) o “Error ID10T” (léase ‘idiota’ en inglés) nos muestran que, sin importar el idioma, los despistes laborales son universales. En nuestras tierras, podríamos traducirlo como “fallo entre la silla y la computadora”, o simplemente “se le fue el avión”.
Incluso hubo quien bromeó con la posibilidad de tirar la credencial al triturador de basura: “Tu venganza es noble, yo la habría echado directo al triturador. No soporto a los compañeros gandallas”. Pero como bien sabemos, a veces la justicia poética es más sabrosa cuando es sutil.
Reflexión final: La venganza es un platillo que se sirve frío… o magnetizado
Al final, la moraleja es clara: en el mundo laboral, el respeto es clave, y las pequeñas injusticias pueden tener consecuencias inesperadas. Quizá nunca se te ocurra frotar la credencial de alguien con un imán, pero seguro te sientes identificado/a con ese momento en que alguien finalmente recibe una cucharada de su propia medicina.
Así que la próxima vez que un compañero abuse de tu buena voluntad, recuerda esta historia y sonríe. Puede que no tengas un imán a la mano, pero la creatividad y el ingenio latino siempre encuentran una forma de equilibrar la balanza.
¿Y tú? ¿Tienes alguna anécdota de oficina digna de una venganza pequeñita? Cuéntanos en los comentarios, porque en el mundo del trabajo, ¡todos tenemos una historia que contar!
Publicación Original en Reddit: Make me miss lunch?..