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Venganza de centavos: cuando la pequeña revancha es agarrar más servilletas

Personaje de anime alegre interactuando con un trabajador de servicio, promoviendo la amabilidad en las interacciones con los clientes.
En esta vibrante ilustración de anime, nuestro optimista protagonista irradia positividad hacia los trabajadores de servicio, recordándonos que la amabilidad puede marcar la diferencia. ¡Únete a la conversación sobre cómo pequeños gestos pueden impactar nuestras interacciones y la industria de servicios!

¿Alguna vez has sentido que la mejor forma de desquitarte con un mal servicio es hacer algo tan pequeño que casi nadie lo notaría, pero te deja el corazón contento? Hoy te cuento una historia que se volvió viral en Reddit sobre la venganza más insignificante (y graciosa) que puedas imaginar: agarrar de más las servilletas, los sobres de salsa y hasta el famoso “chicken salt”. Sí, así como lo lees.

En Australia, donde no existe la costumbre de dar propina, nuestro protagonista decidió que, en vez de perder la paciencia o responder mal ante la frialdad de algunos empleados, se daría el gustito de tomar pequeños “extras” del mostrador. Nada para irse preso, pero sí lo suficiente para arrancar carcajadas (y unos cuantos debates) en internet.

El arte de la venganza diminuta: ¿servilletas, cubiertos y sobrecitos de salsa?

La historia comenzó con un usuario que, como muchos de nosotros, suele ser amable y educado con quienes lo atienden. “Trata a los demás como te gustaría que te trataran”, dice. Sin embargo, cuando se topaba con alguien distraído o con mala actitud, cambiaba la estrategia: en lugar de hacer un escándalo, simplemente agarraba más servilletas o sobrecitos de salsa de lo que realmente necesitaba. ¿Por qué? Según él, era su manera de desquitarse: “¡Tu mala actitud le acaba de costar a tu empresa un centavo y medio, Karen! ¿Cómo te hace sentir eso?”.

Aunque pueda parecer insignificante—y lo es—hay algo muy latinoamericano en esto de buscar una pequeña victoria silenciosa para apaciguar la frustración. Es como cuando en la tiendita de la esquina te pones pilas y pides “dos limones de más” porque la señora estaba de mal humor.

La comunidad opina: desde “impuesto por grosería” hasta batallas de sobrecitos

Lo divertido de esta historia es cómo la comunidad de Reddit se prendió y compartió vivencias similares. Un ex empleado de comida rápida confesó que, si el cliente era grosero, le metía un agitador de café en la bolsa “nomás para que se confundiera un rato”. Otro decía que si pedían demasiada salsa, les daba solo una. Incluso alguien comentó que si el cliente era especialmente pesado, hacía cosas como apachurrar la hamburguesa, mezclar lo caliente con lo frío o simplemente los hacía bajarse del carro para recoger la comida. ¡El famoso “impuesto por ser pesado”, como lo bautizaron!

Eso sí, hubo quien le encontró el lado filosófico: “La venganza perfecta es la que el objetivo ni nota. El crimen perfecto”, dijo uno. Y el autor original respondió que no tenía el corazón para ser grosero directamente, así que prefería operar “detrás de cámaras”. Honestamente, ¿quién no ha hecho algo así alguna vez? Es el equivalente moderno a ponerle poca azúcar al café del jefe que siempre te grita.

Por supuesto, también hubo quien se lo tomó demasiado en serio y lo tachó de ladrón por llevarse cosas “de más” (¡sí, napkin-gate llegó a Reddit!). Pero la mayoría lo tomó con humor. Incluso salió a relucir el famoso “chicken salt”, un condimento australiano desconocido para muchos, que generó tanto debate como la propia historia. ¿Será como nuestra sal de ajo o el sazonador Maggi de toda la vida?

¿De verdad sirve esta mini venganza?

Aquí en Latinoamérica, donde la picardía es pan de cada día, este tipo de “vengancitas” nos resultan familiares. Basta recordar esos memes de “la venganza será dulce, pero no engorda” o las historias del vecino que pone la música fuerte porque el otro no lo dejó dormir. La mayoría de los comentaristas coincidieron: es una venganza inofensiva, casi adorable, y mucho mejor que armar un berrinche o pagar con la misma moneda.

Además, es un recordatorio de que, aunque el mal servicio puede sacarnos de nuestras casillas, siempre hay formas creativas (y hasta cómicas) de canalizar la frustración. Eso sí, no esperes cambiar el mundo ni hacer temblar a la empresa; como bien dijeron varios, ni los empleados ni los dueños van a notar que faltan tres servilletas. Pero al menos, te llevas una historia divertida para contar.

¿Y tú, cómo te desquitas?

La próxima vez que te topes con un mal servicio, tal vez te acuerdes de esta historia. ¿Te unirías al club de las mini venganzas o prefieres dejarlo pasar? O quizá, como buen latino, te inventes tu propia versión: pedir dos bolsas de pan más en la panadería, o llevarte la cucharita del café solo porque te trataron de mala gana.

Lo importante, al final, es no dejar que la mala vibra de otros te afecte más de la cuenta. Y si puedes sacar una sonrisa o una anécdota graciosa de la situación, mucho mejor.

¿Qué otras venganzas chiquitas has hecho o visto? ¡Cuéntanos en los comentarios y sigamos riéndonos juntos de esas pequeñas rebeliones cotidianas!


Publicación Original en Reddit: Petty revenge on service workers cost the business!