¡Venganza con sabor a tráfico! Cuando dejar el coche en casa te da la victoria en la oficina
¿Alguna vez has sentido que tu jefe o compañero de trabajo te quiere cargar más de la cuenta? ¿Que tú siempre terminas haciendo la chamba difícil mientras el otro solo estira la mano? Pues hoy traigo una historia que podría haber pasado en cualquier empresa de Latinoamérica, donde la picardía y la creatividad para sobrevivir al ambiente laboral tóxico es casi un deporte nacional. Prepárate para reírte y, quizás, inspirarte para tu próxima "venganza chiquita".
El compañero flojo y la trampa del transporte
La protagonista de esta historia, a quien llamaremos Ana, trabaja en una industria dominada por hombres y, como muchos de nosotros, tiene que lidiar con reglas absurdas y compañeros que prefieren pasar la bola antes que ensuciarse las manos. Ana vive a solo 20 minutos del trabajo en auto, pero para no complicarse la vida (y porque sus horarios son de locos: a veces entra a medianoche, a veces a las 8 a.m. o 4 p.m.), siempre maneja su coche.
El problema empezó cuando se acercaba una visita importante a un proveedor, que quedaba a una hora más lejos de la oficina. El compañero "senior" de Ana, a quien le correspondía organizar todo, le fue dejando el paquete: "Tú ve coordinando, tú ve armando la agenda, tú ve viendo los detalles...". Pero cuando llegó la hora de decidir quién manejaría hasta el proveedor, el tipo empezó a tirar indirectas: "¿Tú conoces esa zona? Uy, no sé si me animo a manejar...". Básicamente, quería que Ana fuera la chofer.
Pero no contaba con la astucia de nuestra protagonista.
"Motivada por la maldad": la venganza que tomó una hora extra
Ana, que ya estaba hasta el gorro de hacer todo, decidió que ella no iba a ser la chofer de nadie. ¿Y qué hizo? Se levantó una hora más temprano toda la semana previa y, en vez de llevar su coche, se fue en transporte público. Imagínate: camión, metro, más tráfico, trasbordando como si fuera Godínez de la vieja escuela, todo para evitar que su compañero abusara de ella. Pero como bien dicen en México: "El que ríe al último, ríe mejor".
Cuando el jefe notó que Ana ya no llegaba en coche, ella le soltó el cuento de que su hermano estaba de visita y le prestó el auto para que paseara con la novia. Incluso mandó un correo preguntando "¿cómo le hacemos para llegar con el proveedor si no tenemos transporte?" El jefe, furioso, le cayó encima al compañero flojo: "¿Esta es tu idea de resolver las cosas? ¡Dejas todo el trabajo a la junior y ni siquiera te haces cargo del transporte! Qué vergüenza".
Al final, el compañero tuvo que manejar él mismo el día de la visita, tragándose su orgullo. Y al día siguiente, Ana volvió a llegar en su coche, como si nada. ¡Qué nivel de compromiso con la venganza! Como dijo un usuario en el hilo original: “La pettyz te da fuerza. Buen trabajo”.
Reacciones de la comunidad: aplausos, memes y hasta consejos de abuelita
Esta historia se volvió viral en Reddit, con miles de comentarios de gente de todo el mundo diciendo cosas como: “A veces ser petty es exactamente lo que se necesita cuando los demás no se ponen las pilas” o “La dedicación que le pusiste es digna de respeto”. Otros se rieron con frases como “Motivada por la maldad” y “Quiero esa frase en mi lápida”.
Algunos compartieron anécdotas similares de oficinas en Latinoamérica, donde el jefe siempre es el que debe manejar – no solo por jerarquía, sino porque suelen tener el mejor coche y la cuenta de gastos más grande. Como comentó un usuario: "En mi empresa, el más senior siempre pagaba la comida y manejaba, así no se aprovechaban de los nuevos ni había facturas infladas". Y es que, en muchas culturas latinas, existe ese “código no escrito” de que el jefe debe poner el ejemplo y cargar con las responsabilidades grandes.
Por supuesto, no faltaron los que dijeron que Ana debió ser más directa y simplemente decir “no”, pero ella misma explicó: en un ambiente machista y tóxico, ser frontal puede traerte problemas a largo plazo. Mejor usar la astucia y las reglas no escritas a tu favor.
Lecciones para sobrevivir al mundo Godínez (y no morir en el intento)
¿Qué podemos aprender de Ana? Primero: no dejes que te vean la cara. Muchas veces, en la oficina o en el taller, si te ven dispuesto a hacer todo, te van a cargar más y más. Segundo: la creatividad es tu mejor herramienta. Un poco de “maldad” puede salvarte de ser el chivo expiatorio del grupo. Y tercero: la solidaridad entre compañeros es clave. ¡No seas el que pasa la bola! Si te toca, te toca.
Al final, como dijeron muchos en Reddit, la venganza de Ana fue perfecta porque no solo evitó que la usaran de chofer, sino que le enseñó una lección a su compañero y al jefe sobre quién es realmente responsable. Y sí, a veces vale la pena sacrificar una hora de sueño si eso significa ponerle un alto a los abusos.
¿Tú qué hubieras hecho? ¿Te ha pasado algo parecido con un jefe o compañero flojo? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este post con ese amigo que siempre se quiere hacer el vivo. Recuerda: en el mundo laboral latino, más vale maña que fuerza… ¡y un poquito de venganza nunca está de más!
Publicación Original en Reddit: I Took an Hour Commute To Get My Coworker in Trouble