Saltar a contenido

Venganza con labial: cuando el amor termina y los vasos pagan los platos rotos

¿Quién no ha pasado por una ruptura amorosa que duele hasta los huesos? Puede que uno llore, coma helado, escuche baladas de desamor... pero hay quienes prefieren un toque de picardía para sanar el corazón. Hoy te traigo una historia viral de Reddit que demuestra que, a veces, la revancha más dulce es la que se sirve con una buena dosis de labial y vasos sucios.

En un mundo donde el despecho adolescente puede mover montañas (o, al menos, hacer que un lavaplatos odie su turno), esta historia demuestra que la creatividad no tiene límites cuando se trata de pequeñas venganzas. ¿Listos para el chisme? Agarra tu café y ponte cómodo, porque esto está mejor que cualquier novela de las nueve.

El plan maestro: del despecho al brunch

Todo empezó hace unos 15 años, cuando una chica terminó con su novio de la peor manera posible. Detalles exactos, nadie recuerda (cosas de adolescentes, ya sabes), pero lo importante es que la herida estaba fresca y la sed de justicia, más aún. El ex trabajaba de lavaplatos en un restaurante, y no había nada que detestara más que lavar vasos manchados de labial. Aquí es donde entra la genialidad: la protagonista y su amiga, en un acto de “hermanas antes que nada”, decidieron ir al restaurante el sábado por la mañana para el brunch y pedir jugos, smoothies, cafés y agua —todo en vasos de vidrio, claro.

Antes de cada sorbo, una nueva capa de labial. Y así, una tras otra, iban dejando una colección de besos marcados en cada vaso. Como diría cualquier tía chismosa: “Eso sí es tener iniciativa, mijas”.

El poder del labial y la venganza “chiquita pero picosa”

¿Te imaginas la cara del ex al ver la torre de vasos besados esperando a ser lavados? Dicen que en el trabajo, a veces, lo que más pesa son las pequeñas cosas que te sacan de quicio. Como bien comentó una usuaria: “Esta es la clase de venganza que me da vida”. Otra persona lo resumió con esa frase que usamos mucho en Latinoamérica: “No hace daño, pero cómo fastidia”.

En los comentarios, la creatividad voló aún más lejos: “¡La próxima vez, consíganse un labial con brillitos y échenselo hasta en los platos para que se le alegre el día!”, bromeó alguien. Otros aconsejaban usar labiales de los que no se quitan ni con agua bendita, “el que más le cueste al lavaplatos”. Una mesera incluso aplaudió el ingenio: “Como alguien que ha tenido que tallar esas manchas, ¡bravo!”.

¿Y el costo? La autora original aclaró que todo fue en un restaurante barato de desayunos, de esos que encuentras en cualquier colonia, así que la inversión fue mínima y la satisfacción, máxima.

Entre risas, solidaridad femenina y “platillos besados”

Lo más interesante es cómo la comunidad de Reddit reaccionó: muchas mujeres celebraron el acto como una muestra de solidaridad femenina, esa que tantas veces vemos en los grupos de WhatsApp de amigas. “¡Mujeres unidas jamás serán vencidas!”, exclamó una. Otras bromearon con el “cariño” extra que le pusieron a los vasos, y una hasta sugirió: “Yo habría besado hasta los platillos, solo por diversión”.

Y es que, en Latinoamérica, sabemos que el humor y la picardía son armas poderosas. Si la vida te da limones, haz limonada... y márcala con labial antes de entregarla al ex. Al final, como dijo un usuario, lo mejor de estas venganzas “es que no son ilegales, solo te sacan canas verdes y no puedes reclamarle a nadie”.

¿Venganza exagerada o arte de sanar heridas?

Por supuesto, no faltaron las voces críticas: “La verdad es que se pasaron, pero quién no ha hecho alguna locura por despecho”, opinó alguien. Pero la mayoría estuvo de acuerdo: una venganza pequeña, sin mala leche real, puede ser justo lo que el corazón necesita para reírse y seguir adelante.

En nuestra cultura, donde la sobremesa se alarga y las anécdotas de exnovios son casi un deporte nacional, esta historia es una joya. Nos recuerda que, a veces, el mejor remedio es reírse (y complicarle la vida un rato a quien nos rompió el corazón).

Conclusión: El arte de la venganza simpática

Al final del día, nadie salió lastimado, más allá de unas manos cansadas y quizá un ego herido. La amiga se sintió mejor, el ex tuvo que lavar una montaña de “vasos besados”, y todos los que leímos la historia terminamos con una sonrisa cómplice.

¿Tú qué opinas? ¿Has hecho alguna vez una pequeña venganza estilo “labial en vaso” o prefieres dejar que el tiempo se encargue? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este chisme con tus amigas. Porque, ya sabes: en Latinoamérica, la venganza también puede ser un arte… ¡y hasta divertido!

¿Quién diría que un simple brunch podía dejar tanta huella?


Publicación Original en Reddit: My friend's BF broke up with her, enjoy washing all those glasses