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Venganza chiquita pero picosa: el día que un sartén aceitoso le enseñó a respetar

Ilustración estilo anime de artesanos de cuero trabajando en una casa rodante en una feria renacentista.
Esta vibrante obra de arte inspirada en el anime captura la esencia de nuestro viaje como artesanos de cuero. Viajando en nuestra casa rodante, abrazamos la creatividad y la colaboración mientras creamos piezas únicas para ferias renacentistas en todo el país. ¡Acompáñanos en la exploración del arte del respeto y la artesanía en cada puntada!

En el mundo de los artesanos, el respeto por el espacio de trabajo es sagrado. Es como en la cocina de la abuela: si alguien toca “las tijeras buenas” o pone un sartén donde no debe, ¡arde Troya! Hoy te traigo la historia de una venganza tan deliciosa y sabrosa como una empanada bien frita, pero con un toque de grasa que no se quita ni con jabón Zote.

Entre cuero, máquinas y un compañero metiche

Imagínate esto: un grupo de amigos recorriendo ferias medievales por todo el país, vendiendo accesorios de cuero hechos a mano. Su hogar y taller es una casota rodante, de esas que parecen autobús de gira de banda norteña. En ese pequeño espacio, cada centímetro cuenta, y las reglas son más estrictas que en la casa de la tía que no deja que te sientes en los sillones “de visita”.

Las estrellas del taller son unas máquinas industriales para coser cuero. No cualquier máquina Singer de las que usaba la abuela, ¡no señor! Son piezas caras, delicadas y difíciles de reparar. Por eso, los dueños de las máquinas tenían una regla de oro: “No las toques, no pongas nada encima, ni mires feo”. Así de claro.

Pero siempre hay un compañero que se pasa de lanza. Este personaje, muy exigente con su propio espacio, ignoraba olímpicamente las reglas de los demás. ¿Te suena el típico que exige respeto, pero trata el espacio ajeno como terreno baldío? Pues así era él. Ponía sus tiliches, herramientas y, lo peor, ¡su sartén de hierro colado, todo aceitoso y pesado, encima de las mesas de costura!

El sartén: de héroe culinario a villano del cuero

Ahora, para quienes no conocen el drama de un sartén de hierro colado, déjame contarte: estos trastes pesan como deuda de Navidad, y si no los cuidas, el aceite se mete hasta el alma del metal. Este artesano no solo cocinaba en su sartén, ¡sino que lo limpiaba, lo aceitada y luego lo aventaba sobre las mesas de cuero! Cada vez, los otros socios tenían que limpiar el desastre para que el aceite no arruinara el trabajo. Y como diría la abuela, “una mancha de aceite en el cuero no sale ni con rezos”.

Al principio, los socios le pidieron de buena manera que respetara. Luego, con más firmeza. Pero el tipo, como si oyera llover: “Ay, se me olvidó”, “Es que estaba libre la mesa”. Hasta que un día, el vaso se llenó.

La venganza aceitada: ¡a ver si así aprende!

La solución fue tan sencilla como sabrosa. Cuando el tipo volvió a dejar su sartén todo aceitoso sobre la mesa, uno de los socios agarró el sartén, pesadísimo y pringoso, y lo puso bajo las sábanas del “compañerito” en su cama rodante. No encima, sino metido entre la almohada y el colchón, como si fuera un niño esperando a que llegue el ratón de los dientes… ¡pero con aceite!

Imagínate la escena: el tipo llega cansado, se mete a la cama y siente algo duro y resbaloso. Cuando levanta las sábanas, se encuentra con su sartén y una “sorpresa” de aceite y grasa en toda la ropa de cama. Tuvo que cambiar sabanas y colchón en plena noche, haciendo un coraje monumental. El socio le dijo, con la misma excusa de siempre: “Como estaba libre el lugar, pensé que no había problema en dejar algo ahí”.

La comunidad de Reddit, por supuesto, aplaudió la jugada. Un comentario con cientos de votos decía: “Esto no fue la única vez que el tipo fue un patán”. Otro usuario, a modo de chisme sabroso, pedía: “¡Por favor, cuéntanos más detalles de ese desgraciado!”. Y es que, como decimos en México, “el que no escucha consejos, no llega a viejo… o al menos, no llega limpio”.

Otros usuarios compartieron anécdotas similares: “Si alguien toca mi área de trabajo, ¡rodarán cabezas!”. Una usuaria comparó la situación con la vez que usó las “tijeras buenas” de su mamá para cortar papel y vivió para contarlo (o casi). Hasta hubo quien bromeó que, en vez de ponerle el sartén en la cama, se lo hubiera cambiado al herrero por unas buenas herramientas de cuero.

Lecciones de vida y de trabajo: Respeta o atente a las consecuencias

Después de aquel episodio, el compañero nunca volvió a poner su sartén en la mesa de costura. No tardaron mucho en cortar relación con él, porque como suele pasar, quien no respeta lo ajeno, tampoco suele cambiar. Como diría una de las comentaristas: “Me alegro que se deshicieran de ese pesado”.

La moraleja aquí es clara y universal, pero en el mundo latinoamericano la entendemos bien: el respeto al espacio ajeno es la paz. Porque así como nadie quiere encontrar un sartén aceitoso en la cama, tampoco queremos compañeros que se pasen de listos en el trabajo, la casa o la vida misma.

¿Te ha pasado algo parecido? ¿Qué harías tú si un compañero no respeta tu espacio? Cuéntanos en los comentarios tu mejor (o peor) historia de pequeña venganza. ¡Aquí nos encantan los chismes y las lecciones de vida!


Publicación Original en Reddit: Be respectful of others