Venganza al estilo latino: cuando el “arma secreta” es un gas letal
¿Alguna vez te has sentido tan mal del estómago que ni los remedios de la abuela te salvan? Ahora imagina que, en medio de esa tortura, la vida te pone frente a una “Karen” –esa persona que se queja de todo y a todos les hace la vida imposible– y, de repente, tu dolor se convierte en tu mejor arma. Esta es la historia de una venganza chiquita pero apestosa, que no solo hizo reír a más de mil personas en Reddit, sino que nos recuerda que, a veces, la justicia llega en forma de pedo silencioso.
No es broma: lo que comenzó como una indigestión terminó como un acto heroico, digno de una película de comedia mexicana o un sketch de Eugenio Derbez. Prepárate para reír, identificarte y, por qué no, tomar nota para tu próxima visita incómoda al OXXO.
El origen del “superpoder”: cuando el cuerpo no perdona
Nuestro protagonista, un usuario con el seudónimo de zorggalacticus, relata que una mala decisión alimenticia lo dejó con el estómago hecho trizas. De esos malestares que ni el “té de manzanilla” ni el “Pepto-Bismol” salvan. Lo único que podía hacer era aguantar… y rezar que su esposa no lo sacara de la casa por contaminación ambiental.
Pero la historia se pone buena cuando, buscando alivio, va a la gasolinera por una ginger ale (refresco de jengibre) para calmar el estómago. Ahí, como en cualquier tienda de barrio, se topa con una señora mayor armando escándalo porque no le quieren vender vodka sin identificación. La fila no avanzaba y el ambiente se tensaba más que una reunión familiar con suegros.
El momento de la verdad: venganza en tres tiempos (y olores)
Aquí es donde la magia –o la tragedia, según a quién le preguntes– ocurre. Mientras la señora seguía exigiendo su botella, el dolor de estómago se convirtió en presión… y esa presión, en un “gas letal”, de esos que ni el perro se atrevería a reclamar.
Sin pensarlo, nuestro héroe suelta el pedo más largo, cálido y silencioso de su vida. Según él mismo, olía a “cadáver mezclado con basura podrida y pañales fermentados en una madriguera de zorrillos”. El efecto fue inmediato: el cajero puso cara de “me quiero morir”, la señora se puso roja como jitomate y los presentes dudaron si quedarse o salir corriendo.
Pero el toque maestro fue cuando, con toda la desfachatez del mundo, el protagonista le dice a la señora: “Señora, creo que ya viene bien tomada… parece que hasta se hizo en los pantalones. Así no se le puede vender nada”. La carcajada fue general, el cajero casi vomita, y la “Karen” salió furiosa y mareada, jurando venganza o, al menos, aire fresco.
El internet ya lo nombró: ¡Fartacus, el héroe que no merecíamos!
Lo que siguió en Reddit fue una ola de comentarios dignos de programa nocturno. Muchos lo compararon con “Espartaco”, creando el apodo “Fartacus” (mezcla de “fart” y “Spartacus”). Otros, como buen mexicano, le habrían dicho “El Pedorrón Anónimo”.
Un usuario bromeó: “¡Yo soy Fartacus!”, y la cadena siguió con otros diciendo “¡No, yo soy Fartacus!”. Como cuando todos quieren ser el héroe en una película. Otro le recomendó que, para completar el momento, debería mirar a la cámara y decir con voz grave: “Soy Fartman”, como si fuera Batman, pero con superpoderes olfativos.
Y no faltaron los que agradecieron la historia por las carcajadas: “Desperté a mi esposa de la risa”, “Me hiciste el día, Fartacus”, “Mereces estar en el Salón de la Fama de los Pedos”. Incluso hubo quien admitió llorar de la risa o casi escupir el café por la nariz. Como decimos en México: “No cabe duda que el mexicano (y el latino en general) siempre le saca humor a la tragedia”.
Reflexión: el poder de una buena venganza, aunque huela feo
Más allá de las risas, la historia nos deja varias lecciones. A veces, la vida te da limones… y a veces, gases. Y si tienes la suerte de que tu “arma biológica” caiga en el momento justo, puedes transformar una situación incómoda en leyenda urbana.
Por supuesto, nadie recomienda andar “fumigando” a medio mundo por la vida. Pero, ¿quién no ha soñado con poner en su lugar a alguien que se pasa de lanza? En este caso, la justicia llegó en forma de nube invisible. Y lo mejor: nos regaló una historia que, aunque apesta (literalmente), se quedará en la memoria colectiva de internet.
Y como comentó alguien en el post: “Cuando no tienes perro para culpar, esto es aún mejor”. Así que, la próxima vez que el estómago te traicione… tal vez sea el universo dándote la oportunidad de hacer justicia.
Conclusión: ¿Y tú, qué harías en su lugar?
¿Tienes alguna anécdota igual de vergonzosa (o heroica) con flatulencias? ¿Te ha tocado presenciar una “venganza apestosa” en el transporte público o la oficina? Cuéntanos en los comentarios. Al final, reírse del malestar es parte de la cultura latina. Como decimos: “Al mal tiempo, buena cara… y si se puede, buen pedo”.
¡Comparte esta historia con tus amigos y prepárate para escuchar más confesiones que harían sonrojar hasta a Doña Florinda!
Publicación Original en Reddit: Revenge is a dish best served stinky.