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Venganza a la mexicana: Cuando tu papá te quita el celular y tú le escondes los cigarros

Una adolescente planeando una travesura divertida contra su papá mientras sostiene su teléfono.
Esta ilustración fotorrealista captura a una niña de 13 años ideando su venganza ligera contra su papá por quitarle el teléfono. ¡Acompáñala en esta entretenida aventura de rebeldía juvenil y tácticas ingeniosas!

¿Quién no ha sentido alguna vez que los papás exageran con los castigos? Todos hemos vivido ese momento en el que, por cualquier cosita, te quitan lo más preciado: tu celular. Pero, ¿y si te dijera que hay una “receta secreta” para hacerle sentir a tu papá lo mismo que tú sientes cuando te deja incomunicado? Prepárate para leer una historia tan divertida como astuta, donde una hija de 13 años decide aplicar la ley del ojo por ojo… ¡pero con mucho estilo latino!

La travesura: Celular por cigarros, ¿trato hecho?

Todo comenzó con una adolescente común y corriente, cansada de que su papá le quitara el celular como castigo cada vez que algo no le parecía. “Mi papá disfrutaba demasiado hacerme su mandadera y quitarme el celular por cualquier cosa”, cuenta la protagonista. Así que, entre el coraje y la creatividad, decidió darle una probadita de su propio chocolate: esconderle lo que más amaba… ¡sus cigarros!

Un día cualquiera, mientras la familia descansaba en la sala y ella revisaba su celular, su papá se lo arrebata de la nada y le pide hacer más tareas, aunque ya había terminado todo. ¡Clásico! Harta de la injusticia, se puso a revisar el saco, la bolsa (sí, los hombres también usan bolsitas para el trabajo, aquí no juzgamos), y hasta el cuarto de su papá, buscando todos los cigarros posibles. Los escondió tan bien, que el pobre señor empezó a desesperarse.

“¿Dónde están mis cigarros?”, preguntaba angustiado. La hija, con cara de “yo no fui”, le lanzó la propuesta: “Te los regreso si me devuelves mi celular”. Desde ese día, cada vez que el papá le quitaba el celular, ella le escondía los cigarros. Al final, el papá se cansó del jueguito y dejó de castigarla de esa forma. ¡Victoria para la hija!

El debate: ¿Justicia poética o puro drama adolescente?

Entre risas, la comunidad de Reddit se prendió con la historia. Algunos papás, como “MoreSobet1999”, dijeron que a ellos no les habría funcionado: “Yo simplemente hubiera ido a la tienda por más cigarros… y el celular no lo veías nunca más”. Otros, como “Kat121”, compartieron anécdotas sobre cómo en muchas familias latinas, las hijas terminan siendo las “Cenicientas” de la casa, haciendo de todo mientras los papás solo dan órdenes desde el sillón.

Y claro, no faltó el clásico comentario de “Eso es problema de primer mundo”, como bien mencionó un usuario. Pero lo cierto es que, en muchos hogares latinos, lo de los castigos y las tareas domésticas desiguales es el pan de cada día. Hasta hubo quien recordó a su papá pidiéndole un palillo mientras él estaba más cerca de la cocina, puro abuso de confianza.

Por si fuera poco, uno que otro lector se animó a contar su propia venganza: desde lanzar los cigarros al patio del vecino (y luego culpar al papá), hasta sabotear los cigarrillos con truquitos tipo “broma pesada”. ¡Creatividad no falta!

La cultura latina y el arte de la venganza ligera

En América Latina, vivimos un ambiente familiar donde el respeto a los padres es ley, pero también sabemos que a veces los adultos abusan de su poder. No es raro escuchar historias de mamás y papás que usan a sus hijos como asistentes personales: “Tráeme el control”, “Pásame la sal”, “Ve a la tienda”, incluso si ellos están a dos pasos del objeto.

Aquí no defendemos la falta de disciplina, pero sí celebramos esos momentos en los que los adolescentes se las ingenian para equilibrar la balanza. Como bien dijo una usuaria: “Cuando la carga de trabajo en la casa siempre cae sobre los mismos, hasta el favor más pequeño pesa”. Y la venganza pequeña, como esconder los cigarros, termina siendo una forma de decir “¡ya basta!”.

Eso sí, la misma autora de la historia aclara que esto solo funciona si tu papá no es violento, porque en Latinoamérica sabemos que hay hogares donde los castigos pueden pasar de la raya. Por eso, antes de intentar una venganza así, hay que medirle el agua a los camotes.

Reflexiones finales: ¿Vale la pena la “venganza chiquita”?

Al final del día, la historia se volvió viral no solo por ser divertida, sino porque muchos nos vimos reflejados. ¿Quién no ha sentido que los adultos a veces se pasan? ¿Quién no ha querido un poquito de justicia poética? Y aunque algunos papás del foro dijeron que de haber sido ellos, el castigo habría sido peor, otros reconocieron que a veces los hijos también necesitan sentir que sus opiniones cuentan.

En resumen, la “venganza chiquita” de nuestra protagonista fue más que una travesura: fue una lección para su papá sobre empatía y respeto. Porque en los hogares latinos, el cariño y la picardía siempre van de la mano, y hasta los castigos pueden transformarse en anécdotas dignas de contar en las reuniones familiares.

¿Y tú? ¿Qué venganza pequeña te has aventado con tus papás o hermanos? ¿Te animarías a esconder los cigarros, el control de la tele o la llave del carro? Cuéntanos tu historia, porque en cada familia latina hay una revancha esperando ser contada.


Publicación Original en Reddit: Petty revenge on dad