Saltar a contenido

Venganza a la mexicana: Cuando la terapia de compras fue la respuesta perfecta

Ilustración en 3D de un gato travieso sobre una caja etiquetada 'caca de gato', simbolizando venganza juguetona.
En esta divertida escena en 3D, un gato pícaro se sienta sobre una caja etiquetada 'caca de gato', capturando la esencia de la venganza juguetona. Refleja perfectamente el espíritu alegre y travieso de mis inolvidables travesuras.

¿Quién no ha soñado alguna vez con vengarse de alguien que nos ha hecho daño? Pero ojo, no hablo de esas venganzas dignas de telenovela donde todo termina en tragedia, sino de esas pequeñas satisfacciones que nos sacan una sonrisa y nos hacen sentir que, aunque sea un poquito, el universo pone las cosas en su lugar. Hoy te traigo una historia de Reddit que parece sacada de una buena sobremesa con café y pan dulce, y que nos recuerda que la justicia, a veces, viene en forma de compras y desayunos deliciosos.

Cuando la vida te da limones... ¡gasta su dinero!

La protagonista de esta historia, Salty_Thing3144, cuenta que su padre adoptivo la golpeó una vez más de la cuenta. Y es que, lamentablemente, muchas personas han pasado por situaciones familiares donde la violencia no es un secreto, sino el pan de cada día. En México y muchos países de Latinoamérica, aún se escucha eso de “la letra con sangre entra”, como si el castigo físico fuera educación, cuando en realidad solo deja cicatrices, muchas veces invisibles.

Pero Salty, lejos de quedarse llorando en la esquina, decidió que sería ella quien tendría la última palabra, o mejor dicho, la última compra. Al día siguiente, se saltó la escuela, regresó a la casa y, con sigilo de gato callejero, tomó las tarjetas de crédito de su mamá. ¿Y qué hizo? ¡Se fue de shopping! Pero no cualquier shopping: empezó con un desayuno en un diner (algo así como nuestras cafeterías donde las tortas y el café saben a gloria), y luego se fue al centro comercial a comprarse ropa y música. ¡Se llevó hasta los discos completos de Led Zeppelin, los Rolling Stones y Aerosmith! Después, se regaló un almuerzo en un bistró y hasta fue al cine.

Y aquí viene lo bueno: interceptó el estado de cuenta para que nadie se enterara hasta que ella quisiera. Cuando su papá explotó al ver la deuda, la mamá —adormilada por sus medicinas— solo atinó a decir en modo zombie que sí, que había dado permiso. El papá se quedó sin argumentos y, de paso, sin $700 dólares (que en esa época era como vender la vaca y el becerro juntos). Como decimos por acá: “la venganza es un plato que se sirve frío… y a meses sin intereses”.

La comunidad opina: ¿venganza justa o un poquito pasada de lanza?

La historia se llenó de comentarios, y la mayoría no pudo evitar aplaudirle a Salty. Un usuario comentó: “¿Ropa y comida? Eso es lo que los padres deberían dar de todos modos”. Otro agregó con sarcasmo: “Mejor que cumpleaños atrasados, ¿no?”. Muchos coincidieron en que, más allá de la “venganza”, lo que Salty hizo fue cubrir necesidades básicas que sus papás deberían haber resuelto desde el principio.

Sin embargo, no faltó el típico usuario moralista que sacó la tarjeta roja y gritó: “¡Eso es robo y fraude de tarjeta de crédito!”. Pero la comunidad lo calló de inmediato, recordándole que cuando hay abuso infantil, cualquier acción para sobrevivir o defenderse toma otro sentido. Como bien respondió alguien: “¿Llamar a la policía? ¿Para qué? Si muchas veces ni te creen, y encima sales perdiendo”.

Y es que, en Latinoamérica, sabemos que denunciar abuso familiar no es tan simple como marcar un número. La desconfianza, el miedo y la falta de apoyo institucional hacen que muchos sigan aguantando en silencio. Por eso, no sorprende que más de uno se sintiera identificado o hasta se riera con las ocurrencias de Salty.

Terapia de compras: el escape favorito de muchos

Entre los comentarios, hubo quien recordó a una amiga que, cada vez que se peleaba con el marido, se iba de compras y, de paso, le regaló un abrigo clásico a la comentarista. Porque sí, en momentos de estrés, nada como consentirse con algo nuevo. ¿Quién no ha sentido ese gustito al comprarse unos zapatos para “sanar el corazón” o una playera para olvidar a un ex?

Salty incluso respondió que ojalá hubiera pensado en vender las compras después, para ganar algo extra y escapar de casa. Porque a veces, el dinero no compra la felicidad, pero ayuda a comprar el boleto de salida de situaciones difíciles.

¿Justicia divina o solo una travesura?

Más allá de si fue correcto o no, la historia de Salty nos pone a pensar: ¿qué haríamos nosotros en su lugar? ¿Vale la pena “pagar con la misma moneda”? La verdad es que cada quien carga su propio costal de piedras, y a veces, una pequeña venganza es solo una manera de recuperar un poco de control en medio del caos.

En Latinoamérica, donde las historias familiares suelen estar llenas de drama, humor negro y resiliencia, relatos como este nos recuerdan que hasta en las peores situaciones, el ingenio y la picardía pueden ser nuestro mejor escudo.

¿Y tú, qué opinas? ¿Has planeado alguna venganza “chiquita pero picosa”? Cuéntanos tu historia en los comentarios, ¡y no olvides compartir esta anécdota con ese amigo que siempre tiene una historia de justicia casera bajo la manga!


Publicación Original en Reddit: This one'll cost you, dad!