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Venganza a la mexicana: Así “aromatizó” a su vecina Karen con flatulencias letales

Hombre planeando una venganza trivial contra su vecina Karen, estilo cinematográfico con luces y expresiones dramáticas.
Con un giro cinematográfico, nuestro narrador trama su venganza trivial contra la infame vecina Karen. ¿Quién diría que un poco de travesura podría dar lugar a momentos tan memorables? ¡Sumérgete en esta hilarante historia de consecuencias inesperadas y ríe junto al caos!

¿Quién no ha soñado alguna vez con darle una cucharada de su propio chocolate a ese vecino o vecina que simplemente no deja de arruinarte la existencia? Todos tenemos una historia de terror inmobiliario, pero la de este usuario de Reddit llevó el tema de la venganza a otro nivel… ¡usando nada más y nada menos que sus flatulencias como “arma química”!

Prepárate para reírte y, tal vez, arrugar un poco la nariz, porque esta historia nos recuerda que, a veces, la justicia poética tiene aroma… y no precisamente a flores.

Una Karen a la mexicana: el tormento de cualquier vecino

En Latinoamérica, los “vecinos pesados” son parte del folclor urbano. Pero lo de este usuario, a quien llamaremos Juanito para efectos de la historia, fue digno de telenovela: su vecina Karen (que en realidad se llamaba algo más común, tipo “Megan”, pero ya sabemos cómo se ganan el apodo) llegó con una actitud de diva y no tardó en convertir la convivencia en un infierno.

Desde el primer día, la señora se apareció exigiendo la contraseña del wifi, como si fuera su derecho por vivir al lado. No faltaba el perrito que ladraba a todas horas (¡en serio! aquí hasta los vecinos con paciencia de santo habrían perdido la cabeza), el volumen de la tele a todo lo que da, ruidos indebidos en la madrugada (y no precisamente de tacones), y peticiones absurdas de cigarros, bebidas energéticas y hasta dinero. ¿Quién en su sano juicio va a mendigarle a un vecino así?

Como si fuera poco, la Karen de la historia repartía chismes, acusaba falsamente a Juanito de robo, intentaba meterse a su departamento a la fuerza y, cuando no le funcionaba el drama, mandaba a su novio a buscar pleito. Para rematar la faena, dejó bolsas de basura apestosas frente a la puerta y untó vaselina en el coche de nuestro protagonista. ¡Una joyita!

El contraataque: cuando la venganza va por el estómago

Aquí es donde la historia se pone de película de comedia: Juanito, con una leve intolerancia a la lactosa, decidió que ya era momento de tomar cartas en el asunto. Inspirado por refranes como “al mal vecino, mal aire” (bueno, quizá no tan conocido, pero debería serlo), preparó su “arma secreta”: una combinación letal de lácteos, picante y cafeína para producir flatulencias que harían temblar hasta el más curtido de los taqueros.

Aprovechando los últimos días de su contrato, Juanito regresó al departamento, abrió la ventana y, con la ayuda de un ventilador, canalizó su creación directamente hacia la ventana de la Karen, quien solo tenía un ventilador para soportar el calor. Bastaron unos minutos para escuchar los gritos y arcadas de la vecina. Y como dicen los mexicanos: “el que ríe al último, ríe mejor”.

Pero no quedó ahí. Varios días después, repitió la hazaña y la Karen terminó tan mal que amenazó con llamar a la policía. Imaginen la llamada: “¡Oficial, mi vecino no deja de tirarse gases apestosos!” Ni en las mejores películas de “La Rosa de Guadalupe” veríamos algo así.

La comunidad opina: risas, lágrimas y consejos de guerra nasal

Los comentarios en Reddit no se hicieron esperar y muchos usuarios compartieron anécdotas igual de hilarantes o incluso teorías sobre la “guerra biológica” entre vecinos. Uno decía: “Esto no es venganza pequeña, es guerra química. ¡Violaste la Convención de Ginebra!”; otro agregaba entre risas: “Me hiciste el día, ¡hace rato que no me reía tanto!”. Y es que, seamos honestos, en Latinoamérica nos reímos de todo, pero nada une más que un buen chisme de vecindad… o una historia de flatulencias vengativas.

Algunos hasta compararon la escena con un episodio de “Vecinos”, esa serie mexicana donde todo es posible en el edificio. Otros usuarios confesaron haber hecho algo parecido en oficinas pequeñas —“cuando la cosa se pone fea, yo tampoco salgo, dejo que mi estómago hable”— y hasta hubo quien sugirió nombres para la táctica: “Justicia kármica de gases”.

Eso sí, también hubo quien comentó que la verdadera lección es que a veces, la mejor venganza es la que se sirve… bien aromática.

Reflexión final: ¿Justicia poética… o exceso?

Quizás te preguntes si Juanito se pasó de lanza. Nadie quiere ser el vecino del que todos huyen por su “potencia olfativa”, pero después de meses de acoso y mala onda, ¿quién no soñaría con una revancha así de creativa? La moraleja aquí podría ser: no provoques al vecino tranquilo, porque nunca sabes de lo que es capaz… ni lo que puede salir de su estómago.

¿Tú qué opinas? ¿Has tenido alguna experiencia con vecinos tóxicos? ¿Hasta dónde llegarías por un poco de paz y justicia en tu propio hogar? Cuéntanos tu historia en los comentarios y recuerda: en la vida, como en la vecindad, a veces lo único que queda es reír… y ventilar.

¡Nos leemos en la próxima historia de venganza vecinal!


Publicación Original en Reddit: I got petty revenge by unleashing rancid farts on my Karen neighbor