Vecinos, jardines y venganza: cuando cortar el pasto termina en guerra territorial
¿Alguna vez has sentido que tu vecino invade tu espacio, te roba un poco de terreno o simplemente se pasa de listo? Hay quien dice que la buena vecindad se construye con cercas y respeto… pero cuando se trata de jardines, las cosas pueden salirse de control. Hoy te traigo una historia real, directa de Reddit, que podría haber ocurrido en cualquier barrio de Latinoamérica: la batalla campal por un pedazo de césped… y unas cuantas flores.
El inicio de la guerra: “Ese pasto NO es tuyo, compadre”
Todo comenzó como en tantas colonias: un vecino (llamémosle Don Cortacésped) estaba acostumbrado a cortar el pasto que “según él” llegaba hasta la pared de su casa, aunque en realidad era parte del terreno del nuevo propietario. El antiguo dueño nunca dijo nada, pero el nuevo, nuestro protagonista, sí que puso manos a la obra. Con mapa de catastro en mano, fue a enseñarle a Don Cortacésped que su propiedad llegaba a tres metros de la pared del vecino. El otro, con cara de “yo no fui”, alegó que siempre había cortado ese pastito. Parecía que todo quedaría claro…
Pero aquí, como se dice en México, “del dicho al hecho hay mucho trecho”. El protagonista decidió dejar las cosas clarísimas: plantó unas lilas, echinaceas y rudbeckias (sí, esas flores amarillas que alegran cualquier jardín) en esa franja de pasto. Nada fuera de lo común… hasta que Don Cortacésped pasó la podadora y las barrió con el pasto, como si nada.
Venganza al estilo latino: “Ojo por ojo, flor por flor”
Cuando el protagonista vio sus plantas hechas trizas, no se quedó con los brazos cruzados. “Si me tumbas mis flores, yo te tumbo las tuyas”, pensó. Así que esa noche, mientras el vecino dormía, salió con unas tijeras y le cortó, justo en el centro, los tallos de las alliums moradas que Don Cortacésped tenía frente a su porche, dejándolas tiradas como evidencia. A la mañana siguiente, desde la ventana de la cocina y con cafecito en mano, vio la reacción del vecino: cara de tragedia griega, pero ni una palabra.
¿Resultado? Nunca más volvió a cortar el pasto que no era suyo. Como dice el dicho, “al buen entendedor, pocas palabras”.
Las fronteras sí importan: de la rivalidad a la legalidad
Muchos en los comentarios de Reddit se preguntaban: ¿por qué tanto drama por un pedazo de pasto? Pero aquí en Latinoamérica, como bien saben quienes han lidiado con terrenos heredados, “el que no cuida, pierde”. Dejar que el vecino use parte de tu terreno puede causar problemas legales. Alguien comentó (y con razón): “Si permites que usen tu terreno sin decir nada, después pueden alegar derecho de paso o, peor aún, apropiarse del pedazo”.
La comunidad de Reddit se prendió con la historia. Un usuario lanzó el clásico “Tocaste mi jardín, se arma la bronca”, mientras otros compartieron anécdotas de sus propias peleas vecinales. Uno incluso recomendó, medio en broma, poner piedras grandes para arruinarle la podadora al vecino (aunque, la verdad, eso sí es pasarse de lanza).
Como buen precavido, nuestro protagonista no se quedó solo en la venganza: encontró una varilla de hierro de un antiguo levantamiento topográfico y se la mostró al vecino para dejar claro el límite. Años después, cuando una familia distinta empezó a usar su entrada como atajo —¡hasta con los carros pisando el jardín!—, mandó hacer un estudio profesional y levantó una buena cerca. Como decimos aquí: “Cerca puesta, vecino fuera”.
Humor, consejos y moralejas de los vecinos digitales
La comunidad no dejó pasar la oportunidad para bromear. Un usuario soltó una joya lingüística: “Lo cortaste de raíz”, y el resto aplaudió el juego de palabras (sí, hasta en inglés es gracioso). Otros aportaron ideas creativas: desde plantar “rejas” vivas de lilas (que, por cierto, crecen como arbustos enormes), hasta sugerir dibujar figuras obscenas en el pasto del vecino con fertilizante líquido. No faltó quien recordara el clásico: “Las buenas cercas hacen buenos vecinos”, refrán que en Latinoamérica podríamos adaptar como “El respeto al derecho ajeno es la paz… y también los límites bien marcados”.
La historia también tocó fibras sensibles. No faltó quien defendiera al vecino diciendo que cortar el pasto ajeno es “un acto de buena vecindad”, como ocurre en Australia. Pero la mayoría estuvo de acuerdo: cuando alguien pisa (literal o figurativamente) tu propiedad y encima daña tus plantas, la confianza se va como agua en coladera.
¿Cuál es la verdadera moraleja?
Más allá de la venganza, la anécdota nos recuerda algo muy latino: aquí el terreno es sagrado, y los jardines, aunque modestos, son motivo de orgullo. No importa si tienes un pedazo de azotea con macetas o un patio grande: lo que es tuyo, ¡es tuyo! Y si el vecino no entiende, pues a veces hay que dejarle el mensaje bien claro, aunque sea con una tijera y mucho ingenio.
¿Qué opinas tú? ¿Alguna vez tuviste una “guerra de jardines” con tu vecino? ¿Hasta dónde llegarías por proteger tu pedacito de tierra? Cuéntanos tu historia y comparte este relato con ese amigo que siempre anda pendiente del chisme vecinal. Porque, como en toda buena novela de barrio, ¡la vida entre vecinos nunca es aburrida!
Publicación Original en Reddit: You mow down my plants?