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Una noche de terror en un motel: cuando el huésped dispara… ¡al fantasma!

Entrada de un hotel embrujado con luces tenebrosas, donde un exfuncionario de la FDA comparte una historia escalofriante.
Adéntrate en esta representación fotorrealista de un hotel embrujado, donde las sombras acechan y los secretos esperan. Acompaña a nuestro exfuncionario de la FDA mientras relata su inesper encuentro con lo sobrenatural en este misterioso lugar.

¿Alguna vez te has hospedado en un hotel tan extraño que te hace pensar si deberías dormir con la luz encendida? Pues agárrate, porque la historia de hoy viene directo desde las entrañas de Reddit y te va a poner los pelos de punta. Imagina que llegas cansado, con hambre y solo quieres descansar, pero la noche termina con disparos, orbes fantasmales y un recepcionista brindando por sobrevivir. Así es el relato de un ex recepcionista (FDA por sus siglas en inglés) que, sin saberlo, reservó habitación en un motel... embrujado.

El motel de los años 60 y la primera impresión

Nuestro protagonista, curtido en mil batallas hoteleras y con historias que harían palidecer a cualquier trabajador de recepción, decidió aventurarse solo a las Blue Ridge Mountains. Sin muchas reservas (ni literal ni figuradamente), tras cinco horas de manejo, encontró un motel “de esos de carretera”, con apenas 20 habitaciones y decorado como si Woodstock nunca hubiese terminado. El dueño, Paul, ex patrullero vial y heredero del motel familiar, parecía tan normal como cualquier paisano que te vende un kilo de tortillas en el mercado: atento, prudente, nada sospechoso.

La habitación, eso sí, daba nostalgia: papel tapiz psicodélico, colcha naranja, cocina completa y todo tan limpio que hasta daba gusto. Nuestro amigo cenó como rey (¡ese pollo frito con puré y cobbler de blueberry todavía nos da hambre!), se acomodó y se preparó para dormir. Pero aquí, como en las buenas películas mexicanas de terror, lo que parecía una noche tranquila se torció de repente.

Lo paranormal toca la puerta (literalmente)

Apenas había cerrado los ojos cuando una joven rubia tocó la puerta, pidiendo usar el teléfono. ¿Quién no ha escuchado “no abras la puerta a extraños”? Bueno, más sabio que ingenuo, nuestro protagonista no cayó en la trampa y llamó a Paul, el recepcionista, quien estaba afuera fumando y no vio a nadie pasar. Ya aquí la piel se te empieza a erizar: ¿fue una broma? ¿Una visitante trasnochada? ¿O algo más…? Y por si fuera poco, su bolsa de aseo personal apareció en el suelo, lejos del sitio donde la había dejado. Los detalles pequeños siempre son los que más asustan.

Lo que siguió fue digno de una noche de leyendas: la sensación de alguien sentándose en la cama, el colchón hundiéndose, un frío helado en la espalda, una mano gélida en la cadera y la frase susurrada al oído: “Estás calientito. Me gusta esto”. ¡Ahora sí que ni con agua bendita! Nuestro héroe, con reflejos de película de acción, sacó su pistola y disparó dos veces al colchón antes de encender la luz. ¿El resultado? Dos hoyos humeantes y ningún intruso a la vista. Ni vivo, ni muerto.

El video, el orbe y la resaca de lo inexplicable

Paul llegó corriendo, pistola en mano, como buen sheriff de pueblo, y juntos revisaron las cámaras de seguridad. Las imágenes, como salida de una historia de “La Mano Peluda”, mostraban un pequeño orbe de luz flotando cerca de la puerta justo en los momentos en que ocurrieron los fenómenos extraños. “Puede ser un bicho”, decía Paul, pero hasta él estaba con la ceja levantada. El orbe, ese típico fenómeno paranormal que todos hemos escuchado en relatos de abuelas o visto en programas de misterio de la TV latinoamericana, parecía sincronizado con los sucesos de la noche.

Aquí la comunidad de Reddit no tardó en sacar el humor y la ironía. Un usuario comentó que la narración parecía de Stephen King, pero más detallada y con la descripción del menú incluida (“Solo Tolkien puede describir tanto la comida”, bromeaban). Y es que, como buen latinoamericano, si la comida es buena, ¡hay que contarlo! Otros, más escépticos, criticaron el disparar al colchón (“Eso sí es irresponsabilidad con las armas”, decían), mientras otros bromeaban con que el protagonista era como un panda: “Come, dispara y se va”.

Pero lo más interesante es cómo el propio Paul, acostumbrado a todo tipo de locuras como ex poli, aceptó la situación con calma estoica: otro whisky, se cobra el colchón, y a seguir con la vida. Como buen latino, uno se pregunta: ¿no será que Paul ya sabía que el motel tenía su lado embrujado y se lo guardó como secreto de familia?

Reflexiones: fantasmas, moteles y el folclore latino

Al final, nuestro protagonista decidió que prefiere lidiar con osos o borrachos en un campamento antes que con fantasmas. Porque en Latinoamérica, todos tenemos la tía o el abuelo que jura haber visto la Llorona, el Silbón o algún espanto nocturno, pero una cosa es escuchar la leyenda y otra dispararle a la sábana.

La moraleja, como bien dijeron varios comentaristas, es que hay cosas inexplicables que ni la mejor cámara de seguridad puede aclarar. Y como diría cualquier abuelita mexicana: “Más vale dormir con un rosario que con una pistola”. Y tú, ¿te atreverías a pasar una noche en un motel así? ¿O eres de los que pide habitación lejos del cementerio y cerca de la salida de emergencia?

Cuéntanos tu historia: ¿has vivido algo paranormal en un hotel o pensión? ¿O eres de los que, como Paul, lo resuelve todo con un trago y una sonrisa? ¡Déjanos tu comentario y sigamos espantando juntos el aburrimiento!


Publicación Original en Reddit: Former FDA checks into haunted hotel