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Un fin de semana de terror en la recepción: historias que hasta tu abuela no creería

Una escena caótica que muestra un ambiente laboral estresante durante un desastroso fin de semana en un ajetreado mostrador de check-in.
Esta imagen fotorrealista captura el caos de un fin de semana infernal, con un mostrador de check-in desbordado de huéspedes.

¿Alguna vez pensaste que el trabajo en la recepción de un hotel era puro glamour y sonrisas? Pues, prepárate para conocer la otra cara de la moneda. Si creías que lo más difícil de un viernes era sobrevivir al tráfico, espera a leer lo que vivió un recepcionista durante un fin de semana que ni en las telenovelas mexicanas se atreven a mostrar. Porque, en serio, hay huéspedes que parecen enviados directamente por el mismísimo diablo… ¡y aquí te contamos todo el chisme!

Cuando el infierno se disfraza de huéspedes

Todo empezó como cualquier otro viernes: papelitos por aquí, saludos por allá, y la eterna lucha por que la impresora no se trabe. Pero, de repente, empieza a llegar un grupo de huéspedes, uno por uno, como si no se conocieran, pero en realidad sí. De esos que te saludan con cara de pocos amigos y, desde el primer momento, ya sabes que algo raro se viene.

Pidieron bellboy, aunque el hotel claramente solo tiene carritos de equipaje (¡vamos, ni en las películas de Pedro Infante!). El recepcionista, con ese instinto de supervivencia tan latino que tenemos, decidió ayudarles personalmente. Pero, como diría cualquier abuelita: “haz bien y no mires a quién”, porque al rato le llovieron llamadas pidiendo almohadas, cobijas, toallas… Todo normal, pero con una actitud que ni tu ex cuando tenía hambre.

El eterno drama del “¿por qué mi tarifa es diferente?”

Y no podía faltar la típica telenovela de las tarifas. Resulta que como reservaron por terceros (ya sabes, esas páginas de internet que prometen oro y te dan cobre), cuando vieron los famosos “bloqueos” del banco, armaron el escándalo del siglo. Querían que el recepcionista, cual mago, les cambiara los precios en ese instante. Pero aquí, como en muchas oficinas y trabajos en Latinoamérica, a veces simplemente no está el jefe para arreglar el mundo – y los fines de semana menos.

Obviamente, la respuesta fue: “El gerente regresa el lunes”. Y allí fue cuando se armó la tormenta perfecta: amenazas de que querían hablar con el jefe, caras largas, y el clásico portazo de novela.

Un usuario en los comentarios de Reddit, con ese humor ácido tan nuestro, sugería: “Estos clientes deberían tener un DNR (Do Not Return), para que no pisaran nunca más el hotel”. Y la verdad, ¡qué ganas de ponerles un letrero de “prohibido el paso” como en los viejos mercados!

Cuando ser buena onda no sirve de nada

Al día siguiente, el grupo volvió a bajar, ahora más enojados que nunca, exigiendo al gerente por teléfono. ¿El resultado? Acusaciones falsas, que si el recepcionista era grosero, que si no ayudaba, que si la abuela fuma… ¡de todo! Pero aquí es donde sale lo bonito del trabajo en equipo: la gerente, que ya estaba advertida, defendió al recepcionista como buena jefa latinoamericana y les dejó claro que conocía toda la historia. Eso sí, la mala reseña llegó igual, con ataques personales y todo el repertorio de insultos.

Entre los comentarios de la comunidad, muchos compartieron experiencias similares, como una usuaria que contó que una vez la acusaron de haber encontrado chinches en la habitación y hasta mostraron una foto que ni siquiera era del hotel. “Les dije que tuvieran el día que se merecen”, comentó entre risas, y hasta bromeó con que ese sería el título de su autobiografía: “¡Cuidado con NatesMama y las chinches!”

Otra persona reflexionó: “Lo que la gente dice de ti, habla más de ellos que de ti”. Y es cierto: a veces, por más que te mates ayudando, hay quienes solo vienen a buscar pleito, como si fuera deporte nacional.

Moraleja: No somos robots, también sentimos

Trabajar en la recepción de un hotel, una tienda o cualquier lugar de atención al público en Latinoamérica es como estar en una montaña rusa sin cinturón: nunca sabes qué te va a tocar. Puedes correr de un lado a otro, ponerle ganas y corazón, pero siempre habrá quien no quede conforme. Eso sí, la comunidad recomienda nunca dejarse pisotear. Como bien dijo otro usuario: “Las respuestas a las reseñas negativas no son para el huésped problemático, sino para los futuros clientes, para que sepan que el hotel apoya a su gente y no se deja manipular”.

Así que si alguna vez te toca lidiar con un cliente así, recuerda que no eres el único. Los que trabajamos en atención sabemos que la mayoría de la gente es buena onda, pero siempre hay uno que otro que solo viene a amargarle la vida a los demás… ¡y ni propina dejan!

¿Te ha tocado vivir algo así?

¿Tienes alguna anécdota de atención al cliente que te haya dejado con ganas de salir corriendo? ¿Algún cliente que te hizo el día – para mal o para bien? Cuéntanos en los comentarios, porque si algo nos une en Latinoamérica, es el arte de reírnos hasta de nuestras desgracias.

Y recuerda: la próxima vez que vayas a un hotel, trata bien al recepcionista… ¡puede que te salve de una noche de terror o, al menos, de una mala reseña!

¿Ya tienes tus propias historias de terror de la recepción? Compártelas y hagamos catarsis juntos. Porque si no nos reímos, ¡nos volvemos locos!


Publicación Original en Reddit: Absolute disaster of a weekend.