Turnos partidos y noches sin dormir: ¿Cómo sobreviven las parejas en la hotelería?
Trabajar en hotelería suena glamoroso hasta que te toca el turno partido y, de paso, el audit nocturno. ¿Quién no ha soñado con recibir turistas, escuchar historias de viajeros y sentir el pulso de la ciudad desde la recepción? Pero si alguna vez te ha tocado vivir ese ritmo, sabes que la realidad es más dura que el café de la madrugada. La vida personal, sobre todo en pareja, tiembla cuando el reloj nunca está a tu favor y los días libres se vuelven más escasos que los aguinaldos en enero.
¿Y qué pasa cuando tu media naranja trabaja en horario de oficina y tú vives de noche? Aquí te cuento la historia —y los consejos— de quienes han pasado por ahí y siguen de pie (o al menos intentándolo).
Cuando el amor se enfrenta al reloj: historia de una recepcionista
Imagina esto: empiezas en hotelería en marzo, con toda la ilusión. Te asignan dos o tres turnos de tarde (de 3 a 11 pm) y otros dos o tres haciendo el famoso "audit" nocturno. Tu pareja trabaja de 7 am a 6 pm, de lunes a viernes. ¿El resultado? Cuando tú llegas, él ya se fue. Cuando él vuelve, tú apenas tienes fuerzas para quitarte los zapatos. El WhatsApp ni vibra porque a él no le gusta textear, y los sábados o domingos que se ven, tú pareces un zombie más que una pareja.
Y por si fuera poco, los turnos se deciden al gusto de quien "manda" en la recepción, y tú te adaptas a lo que dejan libre. ¿Días libres seguidos? ¡Eso es como sacarse la lotería! Y a veces, después de una noche auditando, te toca regresar a las 3 pm para otro turno. Con cuatro horas de sueño, lo más romántico que logras es roncar al unísono.
Consejos de la comunidad hotelera: experiencia, humor y resignación
No eres la única persona atrapada en este "culebrón" de turnos. En la comunidad de hotelería, varios comparten sus penurias y algún que otro consejo salvavidas. Un usuario lo resumió con la sabiduría de quien ya se ha quemado las pestañas: “Lo más importante es mantener el sueño lo más consistente posible. Si logras dormir siempre en el mismo horario, aunque sea poco, el cuerpo se adapta.”
Otro colega, con más años en el gremio, fue directo: “Con ese horario, no hay forma práctica de mantener una relación sana. O hablas con tu jefe para un horario más humano o buscas otro trabajo.” Puede sonar drástico, pero en Latinoamérica sabemos lo que es darle vueltas a la tortilla para sobrevivir, y a veces hay que buscar el equilibrio antes de que se quiebre todo.
Algunos, con creatividad, han encontrado la manera de aprovechar esos ratos libres para compartir aunque sea un cafecito rápido o un desayuno improvisado antes de dormir. “No tengo fines de semana libres, pero hago lo posible por estar cuando mi esposo está despierto. Aunque esté de mal humor o con sueño, lo importante es apapacharse aunque sea un rato,” compartió otra usuaria, dejando claro que el cariño también se mide en minutos robados al reloj.
¿Hay solución? Pequeños trucos para no rendirse
En la hotelería (y en muchos otros trabajos en Latinoamérica), el horario fijo es un lujo. Pero si eres de los que no puede cambiar de chamba de la noche a la mañana, aquí van algunos trucos de quienes han sobrevivido:
- Agenda tiempo juntos como si fuera cita médica: Literal, ponlo en el calendario. Aunque sea una comida rápida o ver juntos un capítulo de su serie favorita.
- Comunicación a la mexicana: Si no les gusta textear, dejen notitas, mensajes de voz o hasta memes. A falta de tiempo, el humor nunca cae mal.
- Pedí días clave con anticipación: Aunque suene ridículo pedir un fin de semana libre para la familia, ¡hazlo! Vale más un día bien aprovechado que una semana de quejas.
- Cuidá tu sueño como oro: Dormir bien es básico. Si no puedes tener horarios normales, al menos que sean constantes.
- No te rindas sin antes hablarlo: Conversá con tu pareja sobre la situación. A veces poner sobre la mesa lo difícil que es, ayuda a que ambos sean más comprensivos.
El lado B: ¿vale la pena seguir en esto?
La hotelería, como muchas profesiones en América Latina, puede ser absorbente y malagradecida con los horarios. Por eso no son pocos los que, después de varios turnos partidos y noches en vela, consideran buscar otro rumbo. Como dijo una comentarista: “Si ya tienes experiencia, busca algo mejor. No te quemes, tu salud y tu relación valen más.”
Al final del día, el verdadero "check-in" importante es el que haces con tu pareja y contigo mismo. Si sientes que ya tocaste fondo, no temas buscar nuevas oportunidades. Porque en la vida, como en los hoteles, siempre hay movimiento y nuevas historias por escribir.
¿Y tú, tienes alguna anécdota de horarios locos?
Si trabajás en hotelería, salud, call centers o cualquier oficio de turnos partidos, ¿cómo haces para no perder la cabeza… ni la pareja? ¿Tienes algún truco de supervivencia? Cuéntanos en los comentarios, porque, como decimos en Latinoamérica, mal de muchos… ¡consuelo de todos!
Publicación Original en Reddit: Life??