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Turno eterno: Las locuras de trabajar en hotel en plena temporada navideña

Escena hotelera navideña con un ambiente bullicioso y personal atendiendo a los huéspedes durante una tormenta invernal.
En medio del ajetreo de la temporada navideña, esta representación cinematográfica muestra los retos que enfrenta el personal del hotel al lidiar con condiciones climáticas inesperadas. ¡Esta temporada puede ser difícil, pero el espíritu de hospitalidad brilla con fuerza!

¿Quién dijo que las fiestas decembrinas eran para descansar? Si alguna vez pensaste que trabajar en hotelería era sencillo en Navidad, prepárate para conocer la historia de alguien que literalmente quedó atrapado en su propio lugar de trabajo. Y no, no es una película de terror, sino la vida real de quienes están detrás de la recepción: los verdaderos magos de la paciencia.

En esta historia, una recepcionista se enfrentó a una tormenta de nieve, turnos interminables y hasta la desaparición misteriosa de su jefe. Si creías que tu semana estuvo pesada, espera a leer lo que vivió esta heroína de la recepción. ¡Agárrate tu cafecito y acompáñame a este viaje entre huéspedes intensos, gerentes fantasmas y la eterna lucha por un poco de paz!

Cuando el jefe desaparece y la vida se convierte en una telenovela

En la temporada más movida del año, nuestra protagonista llevaba días sin descanso, trabajando doble y hasta triple turno. La tormenta la dejó literalmente encerrada en el hotel desde el domingo y, como si fuera poco, el gerente general (ese que prometió ayudar a cubrir los turnos) se esfumó como por arte de magia. Nadie podía localizarlo; no contestaba el teléfono, no daba señales de vida y nadie sabía si estaba bien… o si simplemente se había ido de vacaciones sin avisar, como quien se va a Acapulco y olvida el celular.

Una de las cosas que más llamó la atención en los comentarios de la comunidad fue cómo todos se preguntaban dónde estaba el jefe ("¿Será que está en la cárcel o simplemente apagó el celular?"). Muchos, bromeando, compararon la situación con la clásica novela mexicana donde el villano desaparece justo cuando más se le necesita. Otros aconsejaron buscarlo hasta en la lista de detenidos, porque en la hotelería cualquier cosa puede pasar.

Mientras tanto, la encargada de la recepción sacó la casta y, como decimos en Latinoamérica, “se puso la camiseta”. Incluso la jefa del jefe tuvo que intervenir para ayudar con los pedidos y horarios. Como comentó alguien: “La empresa debe estar más que agradecida contigo, porque gracias a ti el hotel sigue de pie”.

Clientes intensos, quejas y la paciencia que se va al carajo

Si alguna vez trabajaste en atención al cliente, sabrás que hay huéspedes que parecen haber hecho un doctorado en quejarse. En esta historia, uno de los personajes fue una señora que no dejaba de pedir descuentos y, como si fuera poco, se plantó a observar a la recepcionista mientras luchaba con una puerta atascada. ¡Vaya apoyo moral!

Pero eso no fue todo. Otra huésped llegó, olió el cuarto y se quejó de que olía demasiado a limpiador. Además, estaba convencida de que había reservado una suite con recámara separada (cuando claramente no era así) y le preguntó hasta seis veces si estaba segura de no tener un cuarto más grande. La paciencia, como diría cualquier latino enojado, ya andaba “por los suelos”.

Y cuando por fin la cambiaron de habitación, ¡zas! Los renovadores del hotel organizaron su propia fiesta de Año Nuevo justo arriba de su cuarto. Nuestra heroína, sola y agotada, no se atrevió a ir a callarlos (¿quién se le enfrenta a un grupo de hombres desconocidos en plena madrugada? Mejor ni le busques…). Como predijo, la clienta seguramente pediría reembolso al salir.

Varios usuarios de la comunidad compartieron historias similares, recordando turnos de 19 horas y noches sin dormir. Uno comentó: “La Navidad en recepción es para valientes, ¡ánimo y que sobrevivas!”. Otros, con el humor que caracteriza a nuestra cultura, recomendaron una canción llamada “No me quedan ganas de seguir” (adaptando el título de la canción gringa que mencionaron), perfecta para esos días en que ya no das más.

El descanso soñado (y un misterio sin resolver)

Después de tanto caos, nuestra protagonista finalmente tuvo un día libre. La nieve aflojó y pudo volver a su casa, aunque todo el mundo sigue preguntándose: ¿y el gerente general? Algunos sospechan que simplemente se fue a visitar a su familia, otros bromean con teorías dignas de un capítulo de “La Rosa de Guadalupe”. Lo cierto es que, mientras él aparecía o no, la recepción sobrevivió gracias al esfuerzo y la resistencia de quienes, como ella, mantienen el barco a flote.

La comunidad fue muy solidaria, compartiendo mensajes de ánimo y hasta memes sobre lo difícil que es trabajar en estas fechas. Uno contó que su familia lo hace ir a cuatro fiestas navideñas en un solo día libre, y que eso cansa más que trabajar. Otros confesaron que han pasado cumpleaños y celebraciones trabajando, porque en hotelería, “el show debe continuar”.

Conclusión: ¡Ánimo, guerreros de la recepción!

Esta historia nos recuerda que detrás de cada sonrisa en la recepción hay alguien que, a pesar de los problemas, nunca pierde el buen humor ni las ganas de ayudar. Los turnos eternos, los jefes desaparecidos y los clientes difíciles forman parte de la aventura de trabajar en hotelería. Así que si te tocó atender a alguien en estas fiestas, o simplemente sobreviviste a tu familia, ¡bríndate un aplauso!

¿Tienes alguna anécdota de trabajo en las fiestas? ¿Tú también has tenido un jefe fantasma o un cliente imposible? Cuéntanos tu historia en los comentarios y celebremos juntos el arte de sobrevivir las fiestas con una sonrisa.

¡Feliz año nuevo y que el 2024 traiga menos turnos dobles y más descansos merecidos!


Publicación Original en Reddit: holidays