Turistas playeros y el misterio del control remoto: historias desde la recepción
Hay algo mágico y, a la vez, agotador en trabajar en la recepción de un hotel frente al mar durante las vacaciones de verano. Las familias llegan después de larguísimos viajes en carretera, cargados de maletas, niños hiperactivos y, por supuesto, una montaña de expectativas. Pero entre todas las historias insólitas que uno puede escuchar tras el mostrador, hay una que nunca falla: el drama del control remoto apenas ponen un pie en la habitación.
¿De verdad, compadre? ¿Doce horas de carretera, tragando hamburguesas y refrescos, y lo más urgente es prender la tele? ¡Esto sí es un clásico de hotelería!
El ritual de llegar a la playa (y encender la tele)
Imagina la escena: la familia típica latina, con los chamacos peleando por la ventana, el papá con cara de derrota después de manejar medio país y la mamá soñando con una siesta. Apenas dejan las maletas en la habitación, pasa exactamente un minuto antes de que suene el teléfono en recepción:
—“Disculpe, ¿el control de la tele no funciona?”
Uno pensaría que después de tantas horas de viaje, lo primero sería irse directo a la playa, o aunque sea lanzarse a la cama. Pero no, para muchos el verdadero toque de “estamos de vacaciones” es encender la televisión, como si fuera el banderazo de salida para desconectarse de la rutina. En palabras del recepcionista que compartió esta anécdota en Reddit: “¿No tienen controles remotos en Cornstalk, Ohio?” (o en nuestro caso, ¿en Zacatlán de las Manzanas, Toluca la Bella o cualquier pueblito de Latinoamérica?).
El control remoto: más importante que el bronceador
Uno de los comentarios más divertidos de la comunidad capturó de lleno el porqué de esta obsesión. Traducido a nuestro contexto, un lector comentó:
“Ese papá solo quiere poner la tele para que su esposa pueda dormir un rato, los niños se queden hipnotizados con caricaturas y él tenga chance de ir a la playa, tomarse una chela y ver qué onda.”
¿A poco no es cierto? Todos conocemos a ese papá que, después de la travesía, solo busca un ratito de paz: dejar a la familia entretenida y escaparse un momento para respirar el aire salado, mirar el mar y, si se puede, echarse una torta de jamón o una michelada en la palapa de la esquina.
Y es que en Latinoamérica, la televisión siempre ha sido la niñera de emergencia. En las casas, en los consultorios, y claro, en los hoteles. No importa si el destino es Cancún, Cartagena, Viña del Mar o Punta del Este: la tele es ese “amigo fiel” que da unos minutos de respiro a los papás.
¿Clientes exigentes o simplemente agotados?
Desde la perspectiva de quienes trabajan en hoteles, estas situaciones pueden ser graciosas, pero también agotadoras. Uno ve pasar historias que parecen de telenovela: familias que se enojan porque el aire acondicionado no enfría lo suficiente, que preguntan si el agua del mar es salada (¡sí, de verdad!) o que exigen toallas extra porque “se las robaron los niños del cuarto de al lado”.
Pero el tema del control remoto es algo casi universal. Hay quienes dicen que es una forma de sentir que están en casa, aunque estén a kilómetros de distancia y con la arena entre los dedos. Otros, que es sólo la excusa para descomprimir después de tantas horas de “¿ya llegamos?”, “me quiero bajar”, “tengo hambre”, “me das el celular” y una letanía de frases que todos los padres conocen de sobra.
Entre risas y resignación: las historias que nos unen
Si alguna vez te has hospedado en un hotel y lo primero que hiciste fue buscar el control remoto, ¡no te sientas mal! Es parte de la cultura viajera. Al final, estas pequeñas manías nos hacen reír y nos recuerdan que todos, incluso en vacaciones, buscamos un pedazo de rutina que nos haga sentir seguros.
Y para quienes trabajan en hotelería, estos momentos son el pan de cada día. Como dice el dicho: “Cada cliente es un mundo”, y a veces, ese mundo gira alrededor de un simple control remoto.
¿Y tú, tienes alguna anécdota graciosa de tus vacaciones familiares? ¿Eres del team “primero la tele” o “primero la playa”? ¡Cuéntanos en los comentarios y comparte tu historia!
Conclusión: La próxima vez que viajes y llegues a tu hotel, piénsalo dos veces antes de llamar a recepción por el control. Quizás, detrás del teléfono, hay alguien con mil historias como la tuya… y unas cuantas ganas de reírse contigo.
Publicación Original en Reddit: Guests. Ugh.