Texas prohíbe enseñar a Platón y un profesor responde con filosofía pura: la historia viral que sacude la academia
Cuando creías que ya lo habías visto todo en el mundo académico, llega Texas y te dice: “Aquí no se puede enseñar a Platón”. Sí, no es chiste. En la tierra de los vaqueros, la carne asada y las botas puntiagudas, ahora resulta que el mismísimo Platón, padre de la filosofía occidental, es persona non grata en las aulas de la Universidad Texas A&M. ¿La razón? Unas restricciones curriculares tan absurdas como una empanada sin relleno. Pero lo mejor de esta historia es cómo un profesor, lejos de resignarse, usó la propia censura como material de enseñanza… y revolucionó la discusión sobre la libertad académica con un toque de malicia filosófica.
Prohibido Platón: ¿Una locura tejana o el nuevo pan de cada día?
Imagínate que te inscribes en una clase de filosofía esperando debatir sobre el mito de la caverna, el alma, el amor, la justicia… y te dicen que Platón está vetado porque sus textos pueden tocar temas “incómodos” relacionados con género, amor y diversidad. Así fue como el Departamento de Filosofía de Texas A&M recibió la orden de no enseñar a Platón “a discreción propia” por miedo a salirse del guion aprobado por las autoridades.
Pero aquí viene lo bueno: el profesor Martin Peterson, en vez de agachar la cabeza, decidió cumplir la regla al pie de la letra… pero con un giro. Escribió una carta formal a su superior, documentando la prohibición y reemplazó el módulo de Platón con una unidad sobre “libertad de expresión y libertad académica”, usando como texto obligatorio nada menos que el artículo del New York Times que denunciaba la censura. En vez de tapar el tema, lo expuso con luces de neón. Como quien dice: “No puedo enseñarles sobre los Sneetches de Dr. Seuss… así que vamos a ver por qué no puedo enseñarles sobre los Sneetches”.
El efecto Streisand y el fruto prohibido de la filosofía
¿El resultado? El efecto Streisand en todo su esplendor. En lugar de que los estudiantes olvidaran a Platón, ahora todos querían saber qué tiene de peligroso el filósofo griego. Un comentarista lo resumió con humor: “Apuesto a que ahora más estudiantes leerán a Platón que si hubiera quedado en el temario”. En América Latina, esto nos suena familiar; nada atrae más la atención que algo prohibido. Es como cuando prohibieron a Calle 13 en la radio y la canción se volvió himno nacional.
Además, muchos usuarios recordaron la famosa Alegoría de la Caverna: los prisioneros que sólo ven sombras y creen que ahí termina la realidad. Ahora, los estudiantes de Texas viven su propia caverna, donde las autoridades deciden qué sombras pueden ver. Pero como bien comentó un usuario, “enseñar filosofía sin Platón es como querer manejar un auto sin ruedas”. En otras palabras, la censura solo logra que los jóvenes busquen la verdad por su cuenta y cuestionen aún más.
¿Qué tiene Platón que asusta tanto?
Algunos preguntaron: “¿Por qué tanto escándalo con Platón?” Resulta que, en textos como El Banquete, Platón habla de amor en todas sus formas – heterosexual, homosexual, y más – y cuenta el mito de que los humanos originalmente tenían tres sexos y fueron partidos en dos por los dioses, por lo que buscamos nuestra “media naranja”. Para los sectores conservadores, esto es dinamita pura, porque implica hablar abiertamente sobre diversidad sexual y cuestionar visiones rígidas del amor y el género.
Pero el trasfondo es aún más profundo: Platón enseña a pensar, a cuestionar, a buscar la verdad aunque incomode a los poderosos. Como dijo un usuario, “Socrates era el tábano que picaba a la sociedad para que despertara… y lo mataron por eso”. En América Latina sabemos bien lo que cuesta alzar la voz contra el status quo. No es casualidad que muchos de nuestros grandes pensadores y artistas hayan terminado exiliados o censurados.
Cuando la censura es la mejor maestra
Al final, el profesor Peterson usó la censura como herramienta pedagógica. Convirtió la prohibición en tema de análisis, y obligó a sus estudiantes a preguntarse: ¿qué tipo de universidad no permite enseñar a Platón? ¿Qué clase de sociedad teme tanto al pensamiento crítico? Esto encendió un debate que cruzó fronteras, tocando temas de libertad de cátedra, autonomía universitaria y el papel de la educación pública.
Una comentarista lo dijo clarito: “Prohibir a Platón es como pedirle a un profe de física que no enseñe Newton. Absurdo total”. Y otro, con humor muy tejano: “El memo decía que no enseñaran Play-Doh, ¡eso es para la escuela de arte!”. Al final, la comunidad universitaria y las redes sociales se volcaron en apoyo al profe y en defensa de la filosofía.
Reflexión final: ¿Quién teme a Platón en América?
Esta historia nos recuerda que, aunque intenten tapar el sol con un dedo, el pensamiento libre siempre encuentra grietas por donde colarse. Prohibir a Platón es, en el fondo, un homenaje involuntario a la fuerza de las ideas. Y como decimos por acá: “El que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Ojalá más profes, en Texas y en toda América Latina, sigan el ejemplo de Peterson y conviertan la censura en una invitación a pensar.
¿Y tú? ¿Crees que la censura puede detener la curiosidad o solo la multiplica? ¿Qué harías si te prohibieran enseñar a los grandes pensadores? Cuéntamelo en los comentarios y comparte esta historia para que nadie se quede en la caverna.
Publicación Original en Reddit: Texas A&M bans philosophy department from teaching Plato. Professor gets creative.