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¿Te ofrecieron un ascenso y luego te lo quitaron? Así se vive la desilusión en el trabajo hotelero

Oferta de promoción a asistente de gerencia de recepción con cambios inesperados en la contratación en un hotel.
Una representación fotorrealista de la recepción de un hotel, capturando el momento de emoción e incertidumbre ante la oferta de promoción a asistente de gerencia de recepción, solo para enfrentar giros inesperados en la contratación.

¿Alguna vez sentiste que te daban alas en el trabajo… solo para cortártelas en pleno vuelo? Hoy vamos a sumergirnos en una historia que, aunque parece de telenovela, le pasó a un usuario en un hotel. Aquí no hay villanos con sombrero, pero sí decisiones de jefes que dejan a cualquiera rascándose la cabeza. Prepárate para reír, indignarte y aprender cómo salir de estas situaciones sin perder la dignidad ni la sonrisa.

La promesa dorada: “¡Este ascenso es tuyo!”

El protagonista de nuestra historia, trabajador de hotelería con experiencia, fue invitado varias veces por su director de recepción a ocupar el codiciado puesto de Subgerente de Recepción (el famoso AFOM, por sus siglas en inglés). Sus colegas lo animaban, él ya hacía la chamba de jefe y hasta había rechazado una oferta mejor pagada en un hotel más grande, por lealtad y porque valoraba el liderazgo de su jefe actual. Dicen que el que mucho abarca poco aprieta, pero nuestro amigo sí que estaba apretando duro: hacía de todo, siempre “poniéndose la camiseta”.

Finalmente, después de pensarlo y sentir la presión amigable de sus compañeros, decidió aceptar el ascenso. Todo era felicidad. Hasta que… al día siguiente, vio que estaban entrevistando a otra persona para ese mismo puesto. Y no era para cubrir la recepción, ¡era para el ascenso que le habían ofrecido! Cinco días después, la nueva AFOM ya tenía fecha de inicio.

¿Te suena a déjà vu? Casi como cuando te prometen una rosca de Reyes con muñeco y al final solo te toca lavar los platos.

“No eres tú, es la empresa”: La reacción de la comunidad

La comunidad de Reddit no se guardó nada. Muchos coincidieron en que este tipo de situaciones ponen a prueba la paciencia y el orgullo profesional. Como dijo un usuario: “Yo jamás seguiría trabajando en una empresa que me ofreció un puesto y luego me lo quitó. Buscaría otro trabajo de inmediato, pero seguiría cumpliendo mientras tanto.”

Otros, con ese toque de picardía tan latino, sugirieron: “¡Deja de hacer el trabajo de jefe si no te pagan como jefe!” ¿Para qué regalarle horas extra y responsabilidades a una empresa que no cumple su palabra? Es como cuando tu tía te pide ayuda para cocinar y luego ni un taco te da.

Hubo quienes contaron historias similares: “A mí me tocó entrenar a quien se quedó con el puesto que yo quería. No vuelvo a hacerlo jamás. Si no soy suficiente para tener el puesto, tampoco lo soy para entrenar al que llega.”

Y no faltó el consejo clásico de abuelita: “Nunca renuncies sin tener algo seguro. Y si algún día te vuelven a ofrecer ese puesto, ¡piénsalo dos veces! Ya sabes de qué pie cojean esos jefes.”

¿Qué hacer cuando el mundo laboral te da la espalda?

En Latinoamérica, donde el “compadrazgo” y las recomendaciones a veces valen más que un currículum, este tipo de historias no sorprenden tanto. Sin embargo, hay formas dignas de enfrentar la situación:

  1. No regales tu trabajo: Si tu contrato dice “Recepcionista”, no te conviertas en gerente gratis. Haz bien tu chamba, pero sin cargar el peso del hotel sobre tus hombros.
  2. Actualiza tu CV y pásalo a tus conocidos: En nuestra cultura, el “de boca en boca” es clave. ¡Que tus amigos y familiares sepan que andas buscando algo mejor!
  3. No ayudes a la nueva jefa más de lo necesario: Ser buena onda no significa dejar que te vean la cara. Apoya lo justo, pero no entrenes a quien te quitó el puesto.
  4. Mantén la cabeza fría: Como aconsejó otro usuario, “No reacciones por impulso ni te vayas enojado. Busca la mejor opción para ti, sin dramas”.

La moraleja tropical: No te dejes usar... ni abuses de la confianza

En nuestra tierra, valoramos mucho el trabajo en equipo y la lealtad, pero también sabemos cuándo decir “hasta aquí”. Si te sientes usado, ignorado o poco valorado, no tienes por qué quedarte callado ni aguantar. La vida laboral es como un buen partido de fútbol: si no te pasan el balón nunca, ¡cámbiate de equipo!

¿Y tú? ¿Has vivido algo parecido? ¿Te han prometido el oro y el moro y terminaron dándote puro atole con el dedo? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este post con ese amigo que siempre está a punto de renunciar.

Porque en el trabajo, como en la vida, a veces hay que saber cuándo retirarse a tiempo para buscar un lugar donde sí te aplaudan los goles.

¿Te animarías a quedarte después de algo así o ya estarías mandando tu CV por todas partes? ¡Déjanos tu opinión y sigamos la conversación!


Publicación Original en Reddit: Offered AFOM position then suddenly hired another person