Solo el uniforme oficial: Cuando las reglas absurdas sudan la gota gorda
¿Alguna vez te ha tocado un jefe que sigue las reglas al pie de la letra aunque no tengan ni pies ni cabeza? De esos que parecen más robots que humanos y que, si pudieran, te pondrían un manual para respirar. Pues la siguiente historia, que se volvió viral en Reddit, le pasó a un trabajador de comida rápida en Texas, pero bien puede aplicarse a cualquier restaurante de América Latina donde la lógica a veces brilla por su ausencia.
Imagina estar cocinando papas fritas a 40 grados, el aire acondicionado lleva más tiempo “en reparación” que funcionando, y tienes que estar de pie horas bajo el sol que entra por la ventana… pero la gerente solo está preocupada porque uses exactamente el “uniforme oficial”. Nada de gorras, nada de extras, aunque te estés derritiendo como paleta en la banqueta.
El reino del uniforme y la dictadura del sudor
El protagonista de esta historia, como muchos hemos hecho alguna vez, buscó una solución sencilla para sobrevivir: usar una gorra negra lisa (ni logos, ni mensajes, ni nada), solo para que el sudor no le cayera en los ojos ni en la freidora. Pero la gerente, obsesionada con las reglas, le ordenó quitársela porque “no es parte del uniforme oficial”. ¿Te suena el clásico “porque yo lo digo y punto”?
Como buen empleado con ganas de mostrar lo absurdo de la regla, el chico se la quitó y, como era de esperarse, al rato estaba empapado en sudor, deteniéndose a cada rato para limpiarse la frente. ¿El resultado? Los pedidos se retrasaron, los clientes se pusieron de malas (ya sabemos que la paciencia en la fila es más corta que el tiempo de vida del AC) y la gerente no tardó en preguntar por qué iba tan lento. La respuesta fue tan simple como demoledora: “Solo el uniforme oficial”.
Cuando lo absurdo se topa con la realidad (y el sudor en la freidora)
Lo más divertido de la historia es cómo la comunidad de Reddit reaccionó, trayendo a la mesa (literalmente) temas de salud, seguridad y sentido común. Un usuario comentó, con ese humor ácido tan característico: “Gerente, tendré que tirar todo este aceite porque mi sudor cayó en él, y no podemos freír papas en aceite contaminado”. Otro respondió: “No pasa nada, el calor mata todos los gérmenes”, a lo que otro agregó: “Eso dirán, pero los inspectores de salubridad no piensan igual…”.
También hubo quien bromeó diciendo que “el sudor ya le pone sal a las papas” o que “la gorra debería ser parte obligatoria del uniforme, ¡para no encontrar pelos en la comida!”. Y no faltó el que recordó que en muchos lugares de Latinoamérica, la realidad es que ni aire acondicionado hay, y toca trabajar así o así, con un abanico improvisado o una botella de agua congelada.
Reglas de oficina vs. sentido común: ¿Quién gana en tu trabajo?
La historia también sacó a relucir un tema muy latino: la eterna pelea entre reglamentos escritos desde el aire acondicionado de la oficina central y la realidad calurosa del piso de trabajo. Un comentarista lo resumió bien: “Hay jefes que, solo por tener poder, se ciegan ante el sentido común. Les importa más la apariencia que el bienestar del equipo”.
Otros usuarios recordaron que, aunque en algunos países existen normas oficiales para la seguridad y salud en el trabajo, muchas veces se quedan en el papel. “En mi restaurante, el aire nunca servía, y solo hasta que alguien fue directo con Recursos Humanos lo arreglaron. Los gerentes solo daban largas”, compartió otro trabajador.
En México, por ejemplo, la NOM-017 indica sobre el equipo de protección personal, pero rara vez alguien baja a preguntar cómo sobrellevar el calor. En muchos casos, si no es porque los trabajadores se organizan y presionan, nadie mueve un dedo.
El final feliz (y sudoroso)
Al final, la gerente entendió la lección de la manera más práctica: para el siguiente turno, mágicamente autorizó las gorras para todos. Porque a veces, las reglas sin sentido solo se cambian cuando la realidad te da un baño de sudor… o de aceite caliente.
Esta historia es un recordatorio de que, en el trabajo, el sentido común debe estar por encima de cualquier manual. Y si alguna vez te topas con alguien obsesionado con las reglas, siempre puedes aplicar la “obediencia maliciosa”: hacer exactamente lo que piden… para que vean lo absurdo que resulta.
¿Te ha tocado vivir algo similar en tu chamba? ¿Alguna vez un jefe te hizo cumplir una regla absurda solo para luego tener que tragarse sus palabras? ¡Cuéntanos tu anécdota en los comentarios y comparte este post con ese amigo que aún suda la gota gorda en su trabajo!
Publicación Original en Reddit: Use only the official uniform.