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¡Solo dame una fecha! Aventuras telefónicas en la recepción de un hotel

Ilustración de anime de una conversación telefónica sobre tarifas de alquiler, capturando un malentendido humorístico.
En esta vibrante escena de anime, Bran navega una peculiar llamada donde la confusión reina sobre las tarifas de alquiler. ¡Únete a la risa en "¡Solo dame una fecha!" mientras intenta explicar los detalles y el interlocutor sigue preguntando por el precio mensual!

Trabajar en la recepción de un hotel puede sonar glamoroso o, al menos, tranquilo. Pero la realidad es que muchas veces es como estar en un episodio de La Rosa de Guadalupe: nunca sabes qué historia llegará con la siguiente llamada. Hay días en que el teléfono suena y parece que la gente dejó el sentido común en la entrada. ¿Te imaginas tener que descifrar el misterio de “¿Cuánto cuesta una habitación por mes?”... pero sin que te den ni una sola fecha? ¡Bienvenido al maravilloso mundo de la hotelería!

La llamada que parecía una broma, pero era la vida real

Estaba Bran, el recepcionista, en un día normal de trabajo cuando recibe una llamada que, para cualquier latino, sería digna de contarle a la familia durante la sobremesa:

—Hola, ¿cuál es la tarifa mensual?

Bran, con esa paciencia digna de quien ya ha escuchado de todo, responde:
—No rentamos por mes, pero para cotizarte necesito saber las fechas de llegada y salida.

Pero el cliente insiste:
—Bueno, ¿y cuánto cuesta un mes?

Aquí Bran intenta orientar:
—¿Desde hoy?

—Sí.

—¿Y la fecha de salida?

—Un mes después.

Bran, ya con ganas de sacar la calculadora y la bola de cristal, intenta precisar:
—Necesito una fecha específica, como el 3 de octubre.

Pero el cliente sigue en su nube:
—¿Y si mejor la semana después de la próxima?

Y así, entre idas y vueltas, logran sacar que la salida sería el domingo 14. Después de todo ese trabalenguas, la clienta termina diciendo que no puede pagar todo junto, y pregunta si puede ir pagando día a día. ¡Vaya novela!

“¿Cuánto cuesta una comida?”: El síndrome del cliente generalista

Esta historia no es exclusiva de los hoteles. Como bien apunta un usuario en la comunidad, es como si llamaras a un restaurante y preguntaras:
—¿Cuánto cuesta una comida?

Y el mesero responde:
—¿De cuál platillo y para cuándo?

—¿Tienen comida o no? ¡Dígame cuánto!

—Tenemos muchas opciones... ¿qué busca exactamente?

—¡Por Dios, díganme el precio!

Todos los que hemos trabajado atendiendo público sabemos que este tipo de consultas existen en todos lados. Desde la fonda de la esquina hasta el Subway más cercano, donde, como comenta otro usuario, la gente pregunta:
—¿Cuánto cuesta un sándwich?

Sin mencionar si es de 15 o 30 cm, de jamón o de pollo. ¡Como si uno tuviera poderes de adivinación!

Los retos de cotizar sin datos: El karma de la recepción

En la hotelería latinoamericana, lidiar con clientes que no dan información clara es casi deporte nacional. Muchos creen que pueden "apartarse" tarifas o habitaciones sólo diciendo “cualquier fin de semana de octubre” o “cuando se pueda”. Pero, como diría tu tía que vende en el tianguis: “¡No se puede apartar sin fecha, joven!”

Una recepcionista del foro lo resume perfecto:
“Me molesta cuando llaman a reservar solo diciendo que hay un grupo bloqueado pero no saben ni el nombre del grupo ni las fechas. Como si pudiéramos adivinar entre tantas reservaciones. ¡Por favor, mándenle copia del contrato a todos y háganles un link de reserva!”

Otros comparten anécdotas igual de frustrantes, como preguntar a qué hora llegarán y recibir respuestas tipo:
—Primero voy a visitar a mi hermana, luego salgo del trabajo, y después de comer llego.

¡Pero lo que uno necesita es la hora, no la agenda completa!

El precio de internet y el regateo latinoamericano

No falta quien ve un precio en internet, llama para reservar y exige esa tarifa, sin importar que sea de una fecha específica o de una promoción especial. Y si uno le explica que depende de la temporada o el día, se molestan como si los estuvieran timando. Incluso hay quienes piden igualar la tarifa de otro hotel, como si la recepción fuera un mercado y el regateo estuviera a la orden del día.

Al final, como bien dice un usuario, cuando preguntan por tarifa mensual y uno les pregunta por su presupuesto semanal, casi siempre es un tercio de lo que realmente cuesta. ¡La magia del pensamiento mágico financiero latinoamericano!

Conclusión: Un poco de empatía y muchas ganas de reír

Si alguna vez has trabajado en recepción, seguro tienes mil historias parecidas. Y si eres cliente, la próxima vez que llames, ¡recuerda dar fechas! No es por molestar, es porque así te pueden ayudar más rápido y mejor. Y si de paso das tu nombre completo, el mundo será un lugar más feliz para todos.

¿Te ha pasado algo similar? ¿Eres del team “dame una fecha” o del “cualquier día está bien”? Cuéntanos tu anécdota en los comentarios y sigamos riendo juntos de las locuras cotidianas. Porque, como dicen por ahí, en la recepción nunca hay un día aburrido.


Publicación Original en Reddit: Just give me a date!!!