Si todos llegan temprano, nadie llega temprano: Crónicas del mostrador de hotel y el arte de la paciencia
¿Alguna vez has llegado a un hotel, todo emocionado, solo para que te digan “Lo siento, su habitación aún no está lista”? Si tu respuesta es sí, no eres el único. Pero, ¿y si te dijera que hay quienes creen que por ser parte de un grupo, una boda o un torneo, el universo hotelero debe girar a su favor? Prepárate para reír (o indignarte) con las locuras que se viven detrás del mostrador de recepción en plena temporada alta.
El mito del check-in temprano... y el ego colectivo
En los hoteles latinoamericanos, como en cualquier rincón del mundo, hay una verdad tan universal como el café por las mañanas: la hora del check-in no es negociable... a menos que seas el primo del dueño. Sin embargo, cada semana llegan grupos de bodas, equipos deportivos y familias numerosas convencidos de que “por ser parte de la boda de X” tienen derecho a entrar antes que los demás.
Los recepcionistas, con una paciencia digna de santo, explican una y otra vez: “No hay habitaciones disponibles aún, los anteriores huéspedes siguen disfrutando SU estadía”. Pero la respuesta es casi siempre la misma: caras largas, cejas fruncidas y la inevitable frase “¡Pero tenemos que estar listos para la ceremonia a las 2:30! ¿No hay prioridad para nosotros?”. Como diría un usuario en los comentarios: “La gente piensa que el hotel está vacío, esperando sólo por ellos, como si las habitaciones no se usaran la noche anterior”.
Uno hasta quisiera responder con sarcasmo: “Claro, ¿quieren instalarse en el jardín mientras tanto?”. Pero el profesionalismo manda. Eso sí, la tentación está siempre presente, sobre todo cuando llegan a las 7 de la mañana, sin preguntar, con el “Vengo a hacer check-in” por delante, como si fueran los únicos en el planeta.
El arte de la planeación (o la falta de ella)
Algo que resalta en los comentarios de quienes han trabajado en hoteles es el consejo más simple del mundo: “Si tu evento es importante y necesitas estar listo temprano, ¡reserva la noche anterior!”. Pero parece que pedirle eso a muchos huéspedes es como pedirles que hagan un Excel de sus vacaciones: misión imposible.
Un comentarista relató cómo organizó viajes escolares con 30 adolescentes y aún así logró que todos llegaran el día anterior. ¿Por qué los adultos no pueden hacer lo mismo para una boda? Otro compartió la historia de una madre de la novia, orgullosa de haber “negociado” el check-in temprano para todo el grupo. ¿El resultado? Caos total, la novia vistiéndose en el baño de la alberca, y una boda que empezó hora y media tarde. Y como remata la sabiduría popular hotelera: “Una solicitud es solo una solicitud, no una garantía”.
Pero, ¿por qué la resistencia? Muchos simplemente no quieren pagar una noche extra, aunque eso signifique un estrés monumental. Y luego, los mismos que llegaron a las 7 a.m. queriendo entrar antes de tiempo, son los que piden irse después de la hora de salida. “¿Cómo funciona eso?”, se preguntan los recepcionistas. En México diríamos: “¿Cómo le haces, compa, pa' que te alcance el tiempo?”.
La cortesía abre puertas (y habitaciones)
No todo es caos, claro. Varios viajeros experimentados en los comentarios compartieron su “secreto” para un check-in temprano sin estrés: pedirlo amablemente y estar preparados para un “no”. Algunos llegan, preguntan si pueden guardar las maletas, se van a dar el rol por la ciudad y, si hay suerte, hasta reciben un cuarto antes de tiempo. Como bien dice un usuario: “Ser buena onda abre más puertas que cualquier membresía de puntos”.
Y es que, como en la vida, la actitud lo es todo. La recepcionista no tiene la culpa de que tu vuelo llegue a las 6 a.m. ni de que la boda empiece antes de la hora del check-in. Si llegas con buena vibra, hasta te pueden dar un cuarto con mejor vista (aunque sea al patio interior, pero es el gesto lo que cuenta).
Por otro lado, quienes llegan exigiendo, creyendo que el mundo gira a su alrededor, muchas veces terminan esperando en el lobby, viendo cómo otros más listos ya están instalados porque sí reservaron desde la noche anterior. Como dice el dicho: “El que madruga... a veces no encuentra cama”.
Reflexiones para el próximo viaje
La moraleja de esta historia, muy al estilo de las sobremesas familiares en Latinoamérica, es simple: un poco de planeación, cortesía y sentido común pueden ahorrarte muchos corajes y hasta salvarte el día. Si tienes un evento importante, considera reservar una noche extra. Y si llegas antes, pregunta con amabilidad; nadie te debe nada más allá de lo que reservaste.
Y para los que trabajan detrás del mostrador, un aplauso. Porque lidiar con huéspedes convencidos de que el hotel es su castillo requiere temple, creatividad… y una buena dosis de humor. Como remató el autor original en Reddit: “Si todos llegan temprano, nadie llega temprano”. Así que, la próxima vez que viajes, recuerda: la paciencia también es parte del equipaje.
¿Te ha tocado vivir algo parecido? ¿Eres del team “llego temprano y ni modo” o del “exijo mi cuarto ya”? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios y sigamos riéndonos juntos de las aventuras (y desventuras) de viajar en grupo.
Publicación Original en Reddit: If everyone's early, then nobody is