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Ser jefe de recepción: cuando crees que todo mejora… ¡zas! Otra vez la realidad

Ilustración estilo caricatura de una persona frustrada reflexionando sobre su viaje como FOM, mostrando altibajos.
Esta vibrante imagen en caricatura 3D captura la montaña rusa emocional de ser un FOM. Ilustra a la perfección las frustraciones y reflexiones compartidas en mi último blog sobre los desafíos y giros inesperados en este camino.

¿Alguna vez sentiste que tu trabajo en la hotelería es como una telenovela eterna, pero sin comerciales y con menos glamour? Bueno, ponte cómodo porque hoy te traigo una historia real, de esas que te hacen decir “no puede ser, seguro me están grabando para un reality”. Lo que pasa detrás del mostrador de un hotel muchas veces es más intenso que cualquier final de fútbol o pelea de novela.

Hoy te cuento la odisea de un jefe de recepción (Front Office Manager o “FOM” para los compas del rubro) que, como muchos, pensó que el trabajo iba a mejorar… solo para llevarse otro chasco más. Y sí, a veces, en lugar de un ascenso o un aumento digno, la vida solo te da para una anécdota más en la sobremesa.

El ciclo infinito del jefe de recepción: del cansancio al “no puede ser”

Ser jefe de recepción suena elegante: corbata, sonrisa de catálogo y la recepción siempre impecable. Pero la realidad, como bien lo relata nuestro protagonista de Reddit, es más bien una montaña rusa de emociones. Lleva casi cuatro años en el puesto, y la palabra “burnout” ya no es un término gringo, sino el pan de cada día.

¿Y saben qué es lo peor? El gerente general (el famoso GM) es de esos que parece que hacen home office… aunque estén en la oficina. Su falta de profesionalismo se siente en el ambiente, como cuando pides tacos y te los sirven sin salsa: todo queda insípido y los problemas se multiplican. El pobre FOM sueña con que 2026 sea el año en que el equipo finalmente se ponga las pilas, pero mientras tanto, toca remar contra corriente.

Cuando el hotel nunca duerme (y tú tampoco)

La cosa se pone buena cuando, después de un turno matutino y un viaje de 45 minutos (¡uno podría llegar a otra ciudad!), el jefe de recepción tiene que regresar al hotel para “darle una revisadita”. Y claro, al día siguiente, le espera su turno normal de 7:00 a.m. a 3:00 p.m. ¿Quién necesita dormir cuando tienes que apagar incendios todo el tiempo?

Pero lo que de verdad le saca canas verdes es el caso del auditor nocturno: una persona nueva, súper entusiasta, que siempre pide más horas y quiere aprenderlo todo. Hasta aquí todo bien, ¿no? El problema es que ese mismo auditor suele llamar para avisar que no puede ir… justo cuando más se necesita. ¡Y no hay nadie más que pueda cubrir el turno! Para colmo, el gerente general está en el hospital y, siendo sinceros, aunque estuviera sano, tampoco se apuntaría para cubrir la noche.

Nuestro FOM se lamenta, recordando que en 2025 ya hubo varios excesos de horas y quiere evitar repetirlo, porque en este negocio todos sabemos lo fácil que es quemarse, y lo difícil que es encontrar a alguien que aguante el ritmo.

El “aumento” que da risa… y un toque de humor latino

Ahora, agárrense, porque aquí viene la cereza en el pastel: después de toda la desvelada y el estrés, al jefe le prometen un aumento de $1.25 (dólares, sí, porque esto pasa en el país de los billetes verdes). Pero, ¡sorpresa! Al final solo le suben $0.25. ¿En serio? Ni para el café de la tiendita de la esquina alcanza.

En los comentarios, algunos lectores de Reddit no pudieron evitar soltar carcajadas de esas que duelen. Uno dice: “Deberías llamar a un centro de reciclaje y preguntar cuánto pagan por kilo de cobre, solo por saber. A veces, solo tener ese dato consuela cuando el trabajo se pone insoportable.” Otro, más indignado, comenta: “¡Regresa y exige tu aumento completo! ¿Una cuarta parte de dólar? ¿Estamos en los años 80 o qué? Eso es una falta de respeto.”

Nuestro protagonista, con humor ácido, responde que más bien parecen sueldos de la Francia del siglo XIX. Vaya, que ni en las novelas de Victor Hugo se ve tanta miseria salarial.

¿Hotel o circo? Reflexiones para los guerreros de la recepción

La historia de este jefe de recepción no es única. En toda Latinoamérica, quienes trabajan en hotelería saben bien que entre turnos dobles, jefes ausentes y promesas rotas, el verdadero talento está en sobrevivir y no perder el buen humor.

Porque sí, el cliente siempre tiene la razón, y los hoteles nunca duermen. Pero ¿quién cuida a los que cuidan? Si tú también has tenido un aumento tan simbólico que parece broma, o si alguna vez cubriste dos turnos porque “nadie más puede”, déjanos tu comentario. ¡Que no estamos solos y, al menos, las penas compartidas se llevan mejor!

No olvides: al final, lo importante no es el título, sino la historia que te llevas. Y si la vida te da limones… ¡haz memes y compártelos en el grupo del trabajo!

¿A ti también te han dado un “aumentazo” de esos que no alcanzan ni para el camión? ¿O tienes anécdotas dignas de una telenovela en tu chamba? Cuéntanos en los comentarios y sigamos riendo juntos de las ironías del mundo laboral latino.


Publicación Original en Reddit: Whenever I think being an fom gets better, it doesn't