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¿Seguro que no tienes una suite con jacuzzi? Aventuras en la recepción de hotel

Imagen estilo anime de una pareja preguntando por una suite con jacuzzi agotada en la recepción de un hotel.
En esta vibrante ilustración anime, una pareja conversa con entusiasmo sobre la codiciada suite con jacuzzi con un recepcionista, destacando la diversión y frustración de reservar una escapada romántica. ¿Encontrarán su suite soñada?

¿Alguna vez has trabajado en un hotel y sentido que los huéspedes creen que puedes hacer magia? Pues agárrate, porque hoy te traigo una historia digna de telenovela mexicana, con todo y drama, incredulidad y ese toque de humor tan nuestro. Imagina estar en la recepción de un hotel, después de un día largo, y recibir a una pareja obsesionada con conseguir una suite con jacuzzi… aunque les digas veinte veces que no hay. ¿Qué harías tú? ¿Llorarías, reirías, o te pondrías a preparar una piñata para desahogarte?

Una pareja, tres intentos y cero jacuzzis

La historia comienza como cualquier día en la recepción: el teléfono suena y una voz pregunta, “¿Tienen suites con jacuzzi?” El recepcionista, paciente pero ya cansado del tema, responde con honestidad: “No, ya no tenemos disponibles para esta noche.” Hasta aquí todo normal, ¿no? Pero la cosa no termina: minutos después, la central de reservas llama para lo mismo. De nuevo, la misma respuesta. Y cuando parece que la historia termina, la pareja llega en persona. Primero entra la esposa, pregunta con cara de “yo nunca molesto”, y obtiene el mismo “no”. Se va, y al instante entra el esposo, como si fuera el plan maestro: “¿Seguro que no tienes una suite con jacuzzi?”

Aquí es donde el recepcionista siente que está en una cámara oculta o que le están aplicando la típica de “si le pido a la mamá, tal vez sí me deje”. Como diríamos en México: “¡Me va a dar el soponcio!” Y es que, ¿por qué la gente insiste tanto? ¿Creen que uno guarda habitaciones secretas para los que preguntan bonito?

El eterno mito del “cuarto secreto”

No es solo esta pareja. ¡No, señor! Como compartieron varios usuarios en la comunidad de Reddit, todos en la industria hotelera han vivido algo parecido. Un comentarista contó que una familia entera bajó del carro, y uno por uno fue a preguntar por la misma habitación, como si el que tuviera más fe recibiría el milagro. Al final, el recepcionista tuvo que negarles el servicio. Otro usuario comentó entre risas: “Seguro que si viene el presidente, sí le das la suite con jacuzzi.” A lo que el propio autor respondió: “¡Si el presidente viene, saco el gas pimienta!” ¿A poco no es el tipo de respuesta que uno le contaría a sus amigos en la sobremesa?

Esto nos lleva a un punto muy latinoamericano: la creencia de que si insistes o “le echas la palanca” a alguien, las reglas se pueden doblar. Como cuando vamos al mercado y preguntamos si hay descuento “para el buen cliente” o si nos pueden guardar el último kilo de tortillas. Pero en los hoteles, la cosa es más seria: los cuartos se acaban, y uno no puede inventar jacuzzis de la nada. Como bromeó un usuario, “ya viene el vendedor a ofrecerte un jacuzzi inflable para instalarlo en cinco minutos.”

El arte de decir “no” y no morir en el intento

Entre las anécdotas, hay quienes han perfeccionado el arte de negar peticiones sin perder la sonrisa. Uno relató que a cada intento le sumaba una explicación: “No hay jacuzzis; si lo que buscas es relajar los pies, te puedo prestar una tina y un secador de pelo.” Otro, más ácido, sugería: “¿Quieres una suite con burbujas? Te presto unos frijoles y te metes a la tina.” Porque si algo tenemos en Latinoamérica es creatividad para el humor, sobre todo cuando la paciencia se agota.

Otros empleados, sin embargo, sienten que la insistencia es parte de una desconfianza generalizada: “Creen que les estamos escondiendo el cuarto especial, como si fuera el tesoro de la abuela.” Y no falta quien, con tal de evitarse problemas, termina diciendo: “No hay habitaciones. Punto.” Porque si alguien necesita escuchar lo mismo tres veces antes de hacer una reservación, ¿realmente quieres que se quede en tu hotel? Un comentarista lo resumió perfecto: “Si no pueden seguir instrucciones simples, mucho menos reglas de emergencia.”

Humor, resignación y un poco de empatía

Al final, estas historias son el pan nuestro de cada día en la hotelería. Claro que desesperan, pero también nos hacen reír (después de terminar el turno, claro). Y es que, como bien dicen por ahí, “al mal tiempo, buena cara”. Adaptar nuestra paciencia y sentido del humor es casi una habilidad de supervivencia para quienes trabajan de cara al público en cualquier país latinoamericano.

Así que, si alguna vez eres tú el que está del otro lado del mostrador, recuerda: ¡el recepcionista no está escondiendo el jacuzzi! Y si te dicen que no hay, es porque de verdad no hay. Mejor disfruta tu estancia, pide unos tacos al cuarto, y ríete de las ocurrencias del día.

¿Y tú, qué harías?

¿Te ha pasado algo parecido, ya sea como huésped o como trabajador? ¿Has tenido que repetir la misma respuesta hasta sentir que hablabas con una pared? Cuéntanos en los comentarios, porque en el fondo, todos tenemos una historia loca de servicio al cliente. Y si algún día encuentras la suite secreta con jacuzzi, ¡invita!


Publicación Original en Reddit: Are you sure you don't have a Jacuzzi suite?