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¿Reservaste tu hotel por Cooking.com? Prepárate para el show de terror en recepción

Caos en la auditoría nocturna de un hotel con personal frustrado por problemas de reservaciones de cooking.com.
Un vistazo cinematográfico a la agitada auditoría nocturna, donde confusiones inesperadas de reservaciones de cooking.com generan una tormenta de desafíos para el personal del hotel.

¿A quién no le ha pasado? Planeas tus vacaciones soñadas, reservas tu hotel en línea y llegas cansado, con maletas y toda la ilusión… solo para que en recepción te miren con cara de “¿y tú quién eres?”. Así empieza la pesadilla de muchos viajeros en Latinoamérica (y el mundo), todo por culpa de esas famosas páginas de reservas, como Cooking.com (sí, esa que rima con “booking”).

Lo curioso es que desde el otro lado del mostrador, la historia es aún más dramática. Hoy les cuento una anécdota que se volvió viral en Reddit y que, sinceramente, podría pasar en cualquier hotelito de Cancún, Bogotá o Buenos Aires.

Cuando el sistema dice “vendido”, pero Cooking.com dice “aquí va otro huésped”

Imagina ser el recepcionista del turno nocturno, ese valiente que lidia con todo lo que el día no pudo resolver. Así estaba nuestro protagonista, apenas hora y media después de empezar su jornada, y ya con el agua al cuello. Dos huéspedes diferentes llegaron al hotel, cada uno mostrando su correo de confirmación, todo en orden (según ellos). Las reservas, sí, aparecían en el sistema de “extranet”, pero… ¡sorpresa! No existían en el sistema del hotel.

¿Y lo peor? El hotel estaba lleno, ni una cama adicional aunque el huésped prometiera dormir en el lobby abrazado a su maleta. ¿A quién culpar? Obvio, el pobre recepcionista dio mil vueltas, llamó a Cooking.com hasta que le dolió el dedo… ¡y ni quien le contestara! Al final, los huéspedes tuvieron que buscar refugio en otro lado, y el hotelero se quedó con más estrés que un portero de barrio en penales.

Pero ahí no acabó la cosa. Por si fuera poco, aunque el recepcionista cerró inventario (cerró el sistema para que nadie más pudiera reservar), Cooking.com se las ingenió para “vender” otro cuarto fantasma. ¿Magia negra? ¿Un bug? Quién sabe, pero el resultado siempre es el mismo: el cliente molesto y el hotel recibiendo los regaños.

¿Por qué todos odian las reservas por terceros?

No es solo Cooking.com, ojo. En los comentarios del post, varios empleados de hoteles y viajeros frecuentes soltaron sus mejores consejos y anécdotas. Uno de los más famosos decía, adaptado a nuestro español: “Cada vez que puedo, le cuento a la gente lo horrible que es reservar por terceros. La mayoría ni idea tienen del caos que causan. Si puedo salvar a unos cuantos de ese error, lo haré”.

Y es que muchos viajeros ya aprendieron la lección: “Solo uso esas páginas para comparar precios, y cuando encuentro el hotel que quiero, llamo directamente”, confesaba otra persona. Es como esos memes donde te dicen “no compres boletos de concierto en reventa, ¡habla directo con la boletería!”. Lo mismo, pero con hoteles.

Algunos hoteles hasta premian a los que reservan directo: “En mi hotel damos dos tragos gratis al que reserva con nosotros”, contó un recepcionista. Imagínate, un par de chelitas solo por hacer la llamada correcta. ¡Eso sí se agradece!

Pero claro, no falta el viajero necio que llega con su confirmación impresa, creyendo que un papel va a invocar mágicamente una habitación en un hotel lleno. Como decía otro trabajador: “Me muestran el correo como si fuera un pase VIP. Y cuando les explico que la reserva fue con otro, me miran como si yo hubiera vendido sus sueños por MercadoLibre”.

El juego del teléfono roto: cuando nadie quiere hacerse responsable

Lo más frustrante de estos casos es la falta de comunicación. Muchos empleados contaban que, incluso cuando el hotel accede a hacer cambios para ayudar al huésped, la agencia de reservas nunca actualiza el precio o las condiciones. Resultado: el cliente paga de más o se queda sin habitación, y todos se echan la bolita.

Una historia que me hizo reír fue la de la “exención mágica”: “Me llaman pidiendo que cancele una reserva gratis para ‘nuestro cliente mutuo’ por una emergencia. Yo les digo: ‘Ojalá haya comprado el seguro de viaje que ustedes le ofrecieron’. Y si no, pues… que aprendan para la próxima”.

En Latinoamérica, donde el “favorcito” y el “padrinazgo” son parte de la cultura laboral, a veces los hoteles se ven obligados a ceder. Pero también hay quienes, cansados de tanto abuso, ya no dan su brazo a torcer: “Ya di tres exenciones la semana pasada, se me acabaron”.

Y mientras tanto, el pobre recepcionista sigue con la auditoría nocturna, lidiando con huéspedes furiosos que lo confunden con el culpable, como si él mismo hubiera hackeado el sistema para fastidiarles el viaje. “Vayan a revisar el remitente de su correo y llamen a donde hicieron la reserva. Yo aquí no tengo más cuartos, ni aunque me paguen en dólares”, les suelta uno, ya resignado.

Moral de la historia: ¡Reserva directo y viaja feliz!

Esta historia no solo es un chisme sabroso, sino una advertencia para todos los viajeros latinoamericanos. Sí, los portales de reservas son cómodos y a veces más baratos, pero el precio de la tranquilidad muchas veces se paga reservando directo. Así tienes línea directa con el hotel, puedes negociar, pedir upgrades o, mínimo, asegurarte de que realmente tendrás una cama esperando (y quizás hasta unos tragos de cortesía).

La próxima vez que planees tus vacaciones, recuerda este post y piensa: ¿quieres ser el protagonista de la próxima historia de terror de recepción? Mejor llama directo, ahórrate el drama y empieza tu viaje con el pie derecho.

¿Y tú? ¿Tienes alguna anécdota similar o consejos para sobrevivir al mundo de las reservas online? ¡Cuéntanos en los comentarios! Aquí leemos todo (y no cobramos sobreventa).


Publicación Original en Reddit: Cooking.com Sucks