¡Que disfrutes tu nuevo refri… vacío! La venganza más fría contra un repartidor abusivo
Comprar electrodomésticos nuevos debería ser motivo de alegría, pero en Latinoamérica todos sabemos que a veces el servicio al cliente puede ser más frío que el mismo refrigerador. ¿Te ha pasado que por cada favorcito quieren cobrarte “un extra”? Pues la historia que te voy a contar hoy es digna de telenovela y, lo mejor, terminó con una lección para quienes abusan de la confianza de los demás.
Prepárate, porque hoy vamos a hablar de cómo un simple cambio de refri terminó en una pequeña gran venganza digna de compartir en el grupo de WhatsApp de la familia.
El “paquetito” de cargos extra: La trampa del repartidor
Todo comenzó cuando nuestro protagonista, como muchos de nosotros tras remodelar la cocina, decidió comprar un refrigerador nuevo “para que combine”. Desde la tienda le prometieron que le entregarían el refri nuevo y se llevarían el viejo, claro, por una módica suma adicional. Hasta ahí, nada fuera de lo común. Pero, como suele pasar, la historia se torció rapidito.
Un día antes de la entrega, le llaman para decirle que la remoción del refri viejo no estaba incluida (¿cómo?), pero que el chofer podía hacerlo si le daba $20 dólares “en efectivo, ya sabes, para el gasto”. Y eso no fue todo: cuando llegó el repartidor, resulta que el marco de la puerta era muy estrecho y había que quitarla de las bisagras, otros $40 extras. Además, para sacar y meter los refrigeradores, había que quitar y volver a poner las puertas de ambos aparatos, lo cual “casualmente” costaba $20 más. Todo en efectivo, nada de facturas ni recibos, como si fuera trato entre compadres en el tianguis.
A estas alturas, cualquiera estaría harto, pero ¿qué haces si ya tienes el refri nuevo afuera y el viejo adentro? Nuestro protagonista, resignado y con tal de terminar el martirio, accedió a pagar, pero ya venía maquinando la venganza.
El interés oculto: ¿Realmente quería ayudar o era para su negocio?
Mientras el repartidor sudaba y desmontaba puertas, empezó a hacer preguntas sospechosas: “¿Está roto el refri viejo?”, “¿Por qué lo cambias si funciona?”. Ahí saltó la liebre: el repartidor no quería llevarse el refri para tirarlo, sino para quedárselo él, probablemente para revenderlo o usarlo en alguna carnicería de barrio, como muchos hemos visto que pasa en nuestros mercados.
Como comentó alguien en el hilo original de Reddit, “Imagínate su cara cuando abrió el refri y vio que era solo una caja hueca”. Porque sí, nuestro protagonista, mientras el repartidor estaba distraído, sacó todas las charolas, cajones y repisas del refri viejo y las escondió en un cuarto trasero. ¡Vámonos! Ahora sí que el repartidor se llevó el puro cascarón.
Al día siguiente, el mismo repartidor llamó, molesto, preguntando por los cajones y repisas. Nuestro protagonista, con la venganza lista, le respondió que si los quería, le costaría $40 por los cajones y $20 por las repisas. Pero solo estaba bromeando: “Los voy a usar para organizar debajo del fregadero y en el sótano, así que me los quedo. Pero disfruta el refri”.
La comunidad opina: Entre aplausos, carcajadas y consejos
La historia se volvió viral en Reddit y no faltaron los comentarios picantes y solidarios, tan característicos de nuestra cultura. Una usuaria comentó: “Eso le pasa por querer pasarse de listo. Ahora tiene el refri más incómodo de usar en toda la ciudad”. Otro añadió que “ni siquiera puede quejarse sin admitir que intentó pasarse de vivo con el cliente”.
Muchos compartieron historias similares de repartidores y trabajadores que, en vez de hacer bien su trabajo, buscan la manera de sacar “un extra” por debajo del agua. Como cuando el plomero te cobra el “café” o el “agua” después de arreglarte el baño, o el clásico “si quieres factura, es más caro”. Algunos hasta sugirieron que el protagonista debió haber vendido las repisas por separado en Mercado Libre o en el Facebook Marketplace, porque, créeme, reemplazar esas piezas es carísimo.
Y no faltó quien mencionara que este tipo de repartidores suelen revender los electrodomésticos que recogen. En palabras de una comentarista: “En las remodelaciones siempre pasa; si el aparato sirve, lo revenden o se lo quedan para la familia, pero al menos nuestros muchachos no extorsionan a los clientes”.
Moraleja: El que abusa, termina con el refri vacío
Esta historia no solo nos arrancó carcajadas, también nos deja una lección: no hay que dejarse de los vivales, pero tampoco perder el sentido del humor. Si alguien quiere abusar de tu confianza, a veces la mejor venganza es simple, elegante y, sobre todo, fría… como un refri sin cajones.
Así que, la próxima vez que compres un electrodoméstico y veas que el repartidor llega con muchas “condiciones”, ya sabes qué hacer: mantén los ojos bien abiertos, guarda los accesorios útiles y, si puedes, saca una foto de la cara del repartidor cuando vea que el negocio le salió caro. Porque, como decimos en México, “el que juega con fuego, se quema”, o en este caso, se queda con el refri más inútil del barrio.
¿Te ha pasado algo similar? ¿Has tenido que enfrentarte a repartidores o trabajadores abusivos? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este relato con ese amigo que siempre tiene una anécdota de venganza chiquita pero picosa. ¡Nos leemos en la próxima historia de justicia cotidiana!
Publicación Original en Reddit: Enjoy your new refrigerator!