Saltar a contenido

¿Qué tanto poder tiene el recepcionista con tu membresía de hotel? ¡Spoiler: menos del que crees!

Agente de recepción asistiendo a huéspedes en un hotel, mostrando materiales del programa de lealtad y proceso de check-in.
Una representación fotorrealista de un amable agente de recepción en un hotel, listo para ayudar a los huéspedes con los programas de lealtad y el check-in. ¡Ideal para quienes desean conocer el detrás de escena de las operaciones hoteleras!

Si alguna vez te has parado frente al mostrador de un hotel, con la esperanza de que el recepcionista te ayude a sumar o redimir tus codiciados puntos de lealtad, esta historia es para ti. Seguro pensaste: “Voy a pedir que me acrediten esos puntos que se me fueron volando el mes pasado”, o “¿Me podrá hacer un upgrade aquí mismo por mi nivel Diamante?”. Pero la realidad es otra, y tiene un toque de comedia digna de telenovela mexicana.

Vamos a adentrarnos en el misterioso mundo de los recepcionistas y su (falta de) poder con los programas de recompensas. ¿Listos para desmentir mitos y reírnos un rato de las peripecias tras el mostrador? ¡Acompáñame que esto se va a poner bueno!

Detrás del mostrador: ¿Un recepcionista todopoderoso? Más bien, un mero espectador

Muchos creen que trabajar en la recepción de un hotel es como ser el genio de la lámpara: puedes cumplir deseos, desbloquear upgrades y repartir puntos como si fueran dulces en Día de Reyes. Pero, como bien confesó una recepcionista en Reddit, la realidad es mucho más modesta: “No puedo especificar la marca donde trabajo, pero en la nuestra, el agente de recepción casi no tiene poder sobre las recompensas. Solo puedo adjuntar tu membresía para que ganes puntos, pero no puedo usarlos ni manipularlos. Eso, solo en línea”.

¡Así tal cual! Los recepcionistas se convierten más en intermediarios que en solucionadores. Si llegas con tu mejor sonrisa y preguntas: “¿Me puedes abonar los puntos de mi última estadía?”, lo más probable es que te entreguen un papelito con el número de atención al cliente o, con suerte, te impriman la tabla de niveles de la marca para que la leas tú solito, como si fuera receta de abuelita.

¿Cómo se suman y usan los puntos? El misterio mejor guardado (pero no tanto)

Los programas de lealtad de hoteles funcionan como las millas aéreas: por cada peso (o dólar, según el país y la cadena), te suman puntos. Pero aquí viene el truco: solo si reservas directamente con el hotel, nada de hacer trampa por medio de “Shitpedia”, “Canoe” o esas páginas que parecen agencia de viajes pirata. Como bien explicó alguien en el foro: “Cada peso gastado directamente suma puntos. Las reservas por terceros no cuentan”.

¿Y si quieres usar tus puntos para una noche gratis? Tienes que hacerlo tú mismo, ya sea en la página web o llamando a la central de reservas. El recepcionista, por más amable y buena onda que sea, no puede ver tu saldo de puntos ni mucho menos aplicarlos para una reservación en el momento.

Si algo sale mal y necesitas que te regresen puntos, ahí sí, tal vez un gerente (y solo un gerente) pueda intervenir, pero hasta ellos tienen que pasar por el filtro de la marca. Nada de magia instantánea: todo va al ritmo del corporativo, como trámites en el IMSS.

El día a día de los recepcionistas: entre el estrés y la comedia de errores

En Latinoamérica, donde la picardía y el ingenio abundan, los recepcionistas se las ven negras para no perder la compostura ante las exigencias de los huéspedes. Uno de ellos cuenta que imprime la información de niveles y beneficios para que la lean los huéspedes, “por si llegan con la duda”. Literalmente, se convierten en bibliotecarios de folletos corporativos.

Otro agrega, con ese humor tan nuestro: “Trabajo en un Motel Numerado de los grandes, y lo único que hacía con los puntos era verificar la estadía para que los recibieran. Todo lo demás, pura burocracia”.

Y claro, como en cualquier trabajo de atención al cliente, los huespedes insisten, preguntan, negocian—pero los empleados solo pueden sonreír y señalar el teléfono de atención a clientes, como quien señala la salida en la piñata.

¿Y los empleados, qué ganan? Spoiler: tampoco mucho

Por si pensabas que trabajar en hotel te hace millonario en puntos, la respuesta es un rotundo: ¡para nada! Los empleados tampoco pueden usar las cuentas de huéspedes ni sumar puntos extra por ayudar. De hecho, muchos ni siquiera tienen acceso privilegiado. Su función es más bien asegurar que todo esté bien registrado, y si hay errores, “pues a llamar a la marca, como cualquier mortal”.

Como diría la abuela: “Donde manda capitán, no gobierna marinero”. Así funciona la jerarquía hotelera con el tema de puntos: todo lo importante pasa por el corporativo, y el recepcionista solo observa, imprime papeles y da ánimos.

Conclusión: ¿Qué aprendimos? Tiempo, paciencia y buena vibra

Así que la próxima vez que llegues a recepción esperando que te arreglen la vida con tus puntos de hotel, recuerda: no es mala onda, simplemente no pueden. Mejor aprovecha para platicar, pedir una recomendación de taquería cercana o, por qué no, compartir un chisme de viaje. Los programas de lealtad son como los trámites de gobierno: tardados, lejanos y llenos de burocracia.

¿Tienes alguna experiencia divertida con puntos de hotel, recepcionistas o anécdotas de viaje? ¡Cuéntanos en los comentarios! En este blog, las historias se comparten como el pan dulce en la oficina: con gusto y para todos.

¡Hasta la próxima, viajeros y viajeras de corazón!


Publicación Original en Reddit: Anyone work at the front desk in any hotels? Need to ask something!