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¿Por qué nunca debes faltarle al respeto a un compañero en tu primer día de trabajo?

Escena cinematográfica de un nuevo empleado entrando nerviosamente en una oficina acogedora.
Una representación cinematográfica del temido primer día de trabajo. ¡Descubre cómo causar una gran impresión y evitar errores comunes en nuestro nuevo blog!

Hay algo que todos sabemos cuando comenzamos en un nuevo trabajo: los primeros días son clave para causar una buena impresión. Llegas con nervios, saludas a medio mundo, tratas de recordar nombres y, sobre todo, evitas meter la pata. Pero ¿qué pasa cuando alguien ignora estas reglas no escritas y termina siendo "el nuevo" del que todos hablarán por años? Hoy te traigo una historia real que se volvió viral en Reddit, y que es la mejor muestra de por qué en la oficina hay que respetar los nombres… y a los demás.

El clásico: “Así me llamo, no le busques”

La historia la cuenta Jake, quien llevaba ya tres años trabajando en una oficina pequeña y relajada. Todo iba bien hasta que llegó Nick, el nuevo, jovencito y con cero experiencia. En su primer día, mientras lo presentaban, Jake se le acerca y se presenta, esperando el típico apretón de manos y sonrisa de cordialidad. Pero Nick, sin conocer ni el ambiente ni a sus compañeros, decide llamarlo “Jacob”.

Jake, con esa paciencia que dan los años en una oficina, le aclara: “No, yo soy Jake, no Jacob”. Fácil, ¿no? Pues al nuevo le valió: “Pues a mí me gusta Jacob, y te voy a decir así porque tienes más cara de Jacob que de Jake”. ¡Así, sin más! Imagínate la cara de todos en la recepción.

Muchos en redes se rieron con la historia y hasta se identificaron. “No entiendo por qué la gente insiste en llamarte por un nombre que NO usas”, comentaba uno, y otro agregaba: “Mi mamá nunca me puso Randall, me llamo Randy”. En Latinoamérica esto pasa seguido, cuando te cambian el nombre solo porque les da la gana o porque “así se oye mejor”. ¿A poco no?

La mini venganza: cuando te la regresan con elegancia

Lo que Nick no sabía —y quizá nunca le advirtieron— es que en la oficina, la burla puede ser tan rápida como un meme viral. Jake, sin perder la calma, le responde en voz alta para que todos escuchen: “Bueno, Nick, entonces yo te voy a llamar Dick”. En inglés, “Dick” es el apodo de Richard pero también se usa para referirse a alguien grosero, así que todos estallaron en carcajadas. Nick se puso rojo como jitomate y solo pudo decir: “Creo que no lo pensé bien”.

Uno de los comentarios más celebrados en Reddit fue: “Así aprendió que no hay que ser grosero el primer día, menos con alguien que lleva más tiempo”. Y la lección aplica también para cualquier trabajo en Latinoamérica: el respeto y la humildad abren más puertas que cualquier “gracia” fuera de lugar.

Nombres, apodos y la importancia de la identidad

En nuestros países, los apodos son casi una tradición. Está el “Chucho” que no se llama Jesús, la “Negra” que ni es morena, y hasta el “Güero” que es más bien trigueño. Pero hay una gran diferencia entre un apodo cariñoso y cambiarle el nombre a alguien porque sí. “Si alguien se presenta como Jake, le dices Jake, punto”, decía otro usuario.

Si alguna vez has trabajado en una oficina latinoamericana, seguro has visto cómo el primer día es clave. Una mala jugada y ya te quedaste con el apodo para siempre, o peor, con la fama de irrespetuoso. Incluso, uno de los comentaristas contó cómo una compañera siempre corregía a quien la llamaba por otro nombre: “Me llamo X, pero todos me dicen Y, así que por favor dime así”. ¡Y tiene toda la razón!

Y no es solo cuestión de nombres. En la chamba, respetar cómo quiere llamarse cada quien es respetar su identidad. Varios compartieron historias de familiares o conocidos a quienes les cambiaban el nombre “por costumbre” o “porque así es más formal”, y cómo eso puede ser incómodo o incluso doloroso. La empatía y el respeto no tienen pierde.

¿Y qué pasó con Nick?

Como era de esperarse, Nick no duró mucho en ese trabajo. El mismo autor cuenta que lo despidieron a las dos semanas: faltó cuatro veces en diez días y mostró cero compromiso. Al final, la anécdota se volvió leyenda en la oficina, y seguro Nick aprendió que, en cualquier país, hay cosas con las que no se juega: los nombres y el respeto.

La moraleja es clara: si llegas a una nueva chamba, escucha, observa y, sobre todo, llama a tus compañeros por el nombre que ellos eligen. No seas “el Dick” de la historia.

¿Tú qué opinas?

¿Te ha pasado algo parecido en el trabajo o en la escuela? ¿Tienes una anécdota de apodos que se salieron de control? Cuéntanos en los comentarios, comparte tu experiencia y recuerda: en la vida y en la oficina, tratar a los demás como quieren ser tratados es la mejor carta de presentación.

¿Te gustó la historia? ¡Compártela con alguien que siempre cambia los nombres o que empieza trabajo nuevo pronto! Y si eres el nuevo, ya sabes: primero observa, luego pregunta… y nunca inventes apodos el primer día.


Publicación Original en Reddit: Dont be a D**k when you're the new guy!