Saltar a contenido

¿Por qué no tienen leche de almendra? La odisea de los caprichos en hoteles

Escena de café en 3D con un divertido cartón de leche de almendra y un acogedor bar en el vestíbulo.
¡Sumérgete en el mundo encantador de nuestro bar de café! Este divertido cartoon en 3D refleja la calidez mientras me preparo para el día—¿con leche de almendra o sin ella?

Si alguna vez has trabajado en un hotel, sabes que los huéspedes pueden pedir desde lo más común hasta lo más inverosímil. Pero hay días en que el universo parece conspirar para ponerte a prueba. Imagina que es tu día libre, son las dos de la madrugada y recibes una llamada: tu compañero de turno nocturno está enfermo y necesita ir al hospital. ¿Quién más va a cubrirlo? Pues claro, tú. Llegas medio dormido, con el humor en modo “ni me hablen”, y te pones a preparar la barra de café para los madrugadores. Todo va bien… hasta que se acerca el protagonista de nuestra historia.

¿Dónde está mi leche de almendra?

Mientras acomodas el café regular, descafeinado, crema y leche al 2%, un señor se te acerca y, sin siquiera saludar, suelta la pregunta del millón: “¿Tienen leche de almendra?” Tú, con la paciencia de un santo (o más bien, de alguien que todavía no ha tomado café), le respondes: “No, solo tenemos leche al 2% y crema”. El hombre resopla y te suelta el clásico discurso de “Aquí vienen muchos adultos mayores con problemas de leche, ¿por qué no tienen leche de almendra?” Le explicas que, en cinco años trabajando ahí, eres el primero que lo pide y que, bueno, podrían considerarlo.

Pero el señor no se rinde. “Eso mismo me dijeron la última vez”, gruñe, como si estuviera exigiendo justicia social. Lo curioso es que en este hotel, todas las habitaciones tienen cocina completa, refrigerador y hasta espacio para que elabores tu propio desayuno gourmet si te da la gana. ¡Y a solo dos minutos caminando hay un súper! Es decir, puedes tener tu leche de almendra, de coco, de avena, o de lo que se te antoje… si solo caminas un poco.

El arte (imposible) de complacer a todos

Esta historia resonó con cientos de trabajadores hoteleros y cafeteros en internet. Uno de los comentarios más populares lo resumió así: “No eres nada irrazonable. El señor solo quería que lo consintieran. Si tuvieras leche alternativa, probablemente no sería de almendra, porque muchos tienen alergia a las nueces. No eres una cafetería, lo que ofreces es suficiente. ¡Nunca podrás complacer a todos!”

Y es cierto. Otro usuario contó que en su cafetería tienen leche de avena, de coco, de almendra y de soya, y aún así siempre hay alguien que se queja porque falta la de macadamia, cáñamo, o quién sabe cuál moda nueva. Es como ese dicho tan latinoamericano: “El que mucho abarca, poco aprieta”. Si intentas tener de todo, terminas tirando la mitad y nadie lo agradece.

Por si fuera poco, alguien recordó una experiencia opuesta: conoció a un hombre que solo tomaba café negro porque, según él, cualquier “cosita extra” era de gente “poco macho”. Entre risas, contó cómo la diversidad de opciones a veces incomoda más que ayuda. El punto es que, al final, cada quien trae su mundo en la cabeza y no hay manera de adivinar el gusto de todos.

¿Y si empezamos a ordeñar almendras?

La anécdota dio pie a un festival de humor digno de cualquier sobremesa latinoamericana. “¿Tiene leche de cabra de tres años nacida en las laderas del Himalaya?”, preguntó uno, a lo que otro respondió: “No, pero tenemos de yak, señor”. Y no faltó quien remató: “Hoy no, porque se descompuso la camioneta de los yaks”. Incluso hubo quien recomendó contestar con una sonrisa: “Estamos esperando que las almendras aprendan a lactar”.

Más allá de la broma, muchos coincidieron en que cargar leche de almendra en un hotel común no solo es poco práctico, sino riesgoso por las alergias y la poca rotación. “En todos mis años, los que de verdad necesitan leche especial la traen ellos mismos”, afirmó otro trabajador. Es como cuando en una fiesta familiar, si sabes que eres el único que no come gluten, llevas tu panecito y listo, sin dramas.

La realidad del servicio (y el poder del Baileys)

En Latinoamérica sabemos que la buena atención es un arte, pero también que el sentido común es clave. Como bien dijo otro comentarista: “Si el café es gratis, tómatelo como viene y sé agradecido. Nadie te está cobrando extra por el lujo”. Y lo más divertido: en el hotel de nuestra historia, la mayoría de los adultos mayores ni leche piden… ¡prefieren un chorrito de Baileys en el café!

Moraleja: no importa cuánto te esfuerces, siempre habrá quien pida algo más. Pero tampoco está mal decir “no” cuando la petición raya en el capricho, sobre todo si tienes cocina equipada y un súper a la vuelta. Y si el cliente insiste demasiado, siempre queda la respuesta con picardía: “¿Quiere que le traiga una vaca o prefiere ir a ordeñar la almendra usted mismo?”

Y tú, ¿eres del team leche de almendra o del Baileys?

La próxima vez que viajes, recuerda que el mundo no gira alrededor de tu café personalizado. Si tienes alguna dieta especial, llévalo tú mismo y evita malos ratos. Y si eres hotelero, ¡ánimo! Siempre habrá ese huésped imposible, pero también están los que agradecen hasta el vaso de agua.

¿Te ha tocado atender a un cliente así? ¿Qué es lo más raro que te han pedido en tu trabajo? Cuéntanos tu historia abajo, porque en cada rincón de Latinoamérica hay anécdotas que merecen compartirse (y reírse).


Publicación Original en Reddit: 'why don't you have almond milk?'