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¿Por qué nadie lee los letreros? Aventuras en la recepción de hotel (y más allá)

Ilustración estilo anime de la entrada de un hotel con letreros que indican acceso alternativo durante la renovación.
¡Adéntrate en nuestra vibrante escena de hotel inspirada en el anime, donde la entrada está en proceso de transformación! A pesar de las renovaciones, nuestra amigable entrada lateral da la bienvenida a los huéspedes con letreros claros que indican la recepción. ¡Acompáñanos mientras navegamos por este cambio temporal y mantenemos viva la hospitalidad!

¿Alguna vez te has preguntado si la gente realmente lee los letreros? Si trabajas en atención al cliente, sabes que la respuesta parece ser: ¡no, nunca! Hace poco leí una historia en Reddit que me hizo reír, indignarme y, sobre todo, sentirme identificado como buen latino que ha visto de todo en la chamba. Imagina que remodelan la entrada principal de tu hotel, pones cinta amarilla, letreros por todos lados, hasta cuerdas y flechas enormes… ¿y aún así la gente camina directo sobre el cemento fresco, pasa de largo y te toca la puerta para que los dejes entrar? No es chiste, es la vida real.

Cuando los letreros son invisibles (o la gente se hace la ciega)

La historia que inspiró este post viene de una recepcionista harta de ver huéspedes cruzar el cemento recién puesto, ignorando todas las señales de advertencia. ¡Hasta había una entrada alterna justo al lado, bien señalizada! Pero no, algunos prefieren ignorar todo lo obvio y crear su propio camino, aunque eso implique embarrarse los zapatos y dejar huella, literal y figurativamente.

Esto no sólo pasa en hoteles. ¿Quién no ha visto en México, Colombia o Argentina a la gente metiéndose a una zona acordonada porque "no pasa nada" o "sólo es un ratito"? En las obras viales, en los supermercados, en los bancos… parece que la cinta amarilla es como un reto para probar qué tan valiente (o despistado) uno es.

Un usuario comentó que una vez pidió comida a domicilio y el repartidor cruzó la cinta de precaución para dejarle el pedido… ¡en un edificio condenado! En la foto de entrega se veía claramente la cinta. Eso me recordó a los albañiles aquí en el barrio, que ponen conos y cuerdas, pero siempre hay alguien que se las brinca porque "apuro tengo, joven".

El arte de ignorar lo evidente: ¿falta de atención o deporte nacional?

No sólo es cuestión de despiste. Algunos, como decía un famoso comediante gringo, “piensa en lo tonto que es la persona promedio y luego recuerda que la mitad es todavía más tonta”. En América Latina lo decimos de otra forma: "Dios da pan al que no tiene dientes" o "al que no quiere caldo se le dan dos tazas".

Hay quienes, como relató otro usuario, esperan su refrigerador varias veces porque los repartidores lo intentaban dejar en una casa abandonada, pasando sobre una tabla de triplay sobre una zanja. Nadie del equipo pensó que tal vez estaban en el lugar equivocado. ¿Será que la gente no ve, no lee, o simplemente no le importa?

En las bibliotecas, por ejemplo, hay letreros por todos lados: "Internet fuera de servicio", "No hay impresión", y aún así la gente llega a preguntar por qué no pueden usar la compu. Como diría mi abuelita: "No hay peor ciego que el que no quiere ver".

Soluciones latinoamericanas: del letrero al muro de concreto

En los comentarios de Reddit, alguien decía que después de muchos sustos en gasolineras (donde la gente cruzaba áreas peligrosas), dejó de usar cintas y empezó a usar barricadas de verdad. Y santo remedio, nadie las pasaba. Aquí en Latinoamérica, todos sabemos que si quieres que algo funcione, no basta con poner un letrero: necesitas bloquear de plano, poner un señor con chaleco, un costal de arena, ¡o hasta un perro bravo!

Otro usuario lo resumió perfecto: “Si realmente quieres mantener algo en secreto, escríbelo en un letrero grande en la puerta principal. Nadie lo va a leer”. Y vaya que es cierto. ¿Quién no ha puesto cartulinas fosforescentes en la tienda diciendo "Cerrado por inventario" y aún así llega la señora a gritar que por qué no la atienden?

Reflexión final: ¿Problema mundial o mal de muchos?

Algunos dicen que si todos los clientes hacen lo mismo, el problema es del hotel, no de los clientes. Pero la verdad es que esta epidemia de no leer letreros es global. Ya sea en un hotel cinco estrellas en Cancún, una gasolinera en el altiplano, o la tiendita de la esquina, siempre habrá quien ignore todo y pregunte lo obvio. Quizá es cuestión de cultura, de flojera, o simplemente de vivir en modo automático.

Al final, como buenos latinos, nos queda reírnos, buscar soluciones creativas y compartir estas historias para no sentirnos solos en la lucha diaria contra la ceguera selectiva.

¿Y tú, tienes alguna anécdota de alguien que ignoró un letrero (o tú mismo lo hiciste)? ¡Cuéntanos en los comentarios! Seguro que si juntamos todas, podríamos escribir una telenovela… o al menos un manual de supervivencia para recepcionistas y encargados de mostrador.

¿Quién dijo que el trabajo de atención al público era aburrido? Aquí, hasta leer letreros es toda una odisea.


Publicación Original en Reddit: Can’t Read