¿Por qué los hoteles no tienen sillas de ruedas? Una anécdota que te hará pensar
¿Alguna vez te ha pasado que, justo cuando crees que tu turno por fin terminó, aparece “ese” cliente con la petición más insólita? Si trabajas en atención al cliente en Latinoamérica, sabes que la Ley de Murphy se cumple religiosamente: si algo raro puede pasar, pasará… y seguro será cerca de la hora de salida.
Hoy te traigo una historia que se viralizó en Reddit y que bien podría haber ocurrido en cualquier hotel de CDMX, Buenos Aires, Bogotá o Santiago. Un relato de esos que nos hacen reír, pero también reflexionar sobre la empatía, la logística y, por supuesto, la famosa “viveza criolla” de los viajeros.
Cuando la rutina se rompe (y tu paciencia también)
Imagínate: son las 6:50 de la mañana, quedan 10 minutos para entregar el turno y ya guardaste todos los papeles en la bodega. El desayuno huele rico y solo quieres irte a casa a dormir. Pero ahí está, un huésped sentado en la mesa, te saluda, y tú, con la mejor cara de “buenos días”, esperas pasar desapercibido. Pero no… ¡te llama!
—¿Tienen una silla de ruedas?
—No, disculpe, no tenemos.
—¿De verdad? ¿No tienen una? ¿Segurito?
—Segurito.
Pero el huésped insiste, como si diciendo la misma pregunta con diferente tono fuera a materializar una silla de ruedas por arte de magia. Cuando ve que no hay forma, cambia la pregunta: “¿Y dónde puedo conseguir una?”. Y ahí es cuando el trabajador —como muchos de nosotros en situaciones incómodas— responde lo primero que se le ocurre: “Pues… tal vez online”.
Las respuestas en Reddit no se hicieron esperar. Una persona comentó, entre risas: “Hermano, ¿cómo llegaste al hotel sin una silla de ruedas si la necesitas tanto? ¿Flotaste hasta el lobby?”.
La silla de ruedas: ¿un lujo, una necesidad o una responsabilidad?
Aquí es donde la cosa se pone interesante. La discusión se volvió un mini foro sobre accesibilidad, expectativas de los huéspedes y hasta sobre la diferencia entre un hotel y un hospital. En muchos comentarios se repetía el mismo consejo: “Si sabes que necesitas algo tan esencial como una silla de ruedas, ¡tráela contigo!”. Como diría cualquier mamá latina: “El que tiene tienda, que la atienda”.
Sin embargo, otros aportaron matices importantes. Por ejemplo, varios usuarios explicaron que hay personas con movilidad variable, que solo necesitan la silla en ciertas ocasiones. Un lector compartió: “Mi esposa puede caminar distancias cortas, pero para ir del estacionamiento al restaurante necesita la silla. Jamás esperaríamos que un hotel tuviera una lista de sillas listas para prestar”.
También hubo quienes recordaron que, aunque los hoteles no están obligados legalmente a tener sillas de ruedas, en algunas ciudades grandes (como Buenos Aires o DF) es común que los hoteles grandes tengan una de emergencia, aunque solo la presten dentro del establecimiento y bajo supervisión.
Eso sí, la mayoría coincidió en algo: si necesitas equipamiento médico especial, no puedes llegar a un hotel esperando que te resuelvan la vida. Para eso existen farmacias, casas de suministros médicos, e incluso, como bien apuntó un forero, “en la tiendita de la esquina o en el mercado de pulgas puedes conseguir una usada, ¡y hasta negociarla!”.
Humor latino y realismo mágico hotelero
No faltó el humor. Entre los mejores comentarios que traduje adaptando a nuestro estilo, uno decía: “Capaz el señor llegó al desayuno levitando, porque ni los de la Lotería Nacional aparecen tan rápido en la mesa”. Otro sugería: “Si la cosa está grave, que se suba a un carrito de equipaje, total, para eso son robustos”.
Por supuesto, en Latinoamérica sabemos que pedir de todo en un hotel es casi deporte nacional. Desde el clásico “¿tienen ventilador extra?”, hasta el inolvidable “¿me pueden regalar una cobija para la abuela?”. Pero incluso los trabajadores más pacientes tienen un límite, sobre todo cuando el turno está a punto de acabar.
La moraleja, según varios usuarios: los hoteles tienen que ser accesibles, sí, pero no son hospitales, ni bodegas de objetos perdidos. Si tienes una necesidad específica, mejor pregunta antes de reservar, o lleva lo indispensable para tu comodidad.
¿Qué podemos aprender de esta historia?
Detrás de la anécdota divertida hay un recordatorio importante: la empatía va en ambos sentidos. Los trabajadores de hotelería en nuestra región suelen hacer milagros con pocos recursos y mucha creatividad. Pero también es cierto que como huéspedes, no podemos esperar que todo esté resuelto solo porque pagamos una habitación.
Si tienes una condición especial, pregunta antes, investiga, y si de verdad es urgente, hay servicios que te rentan o entregan sillas de ruedas en el hotel (¡sí, hasta en México, Chile o Perú!). Y si eres trabajador de hotel, ¡ánimo! Siempre habrá una nueva historia para contar en la siguiente reunión familiar… o en Reddit.
¿Te ha pasado algo parecido trabajando en hoteles o como huésped? ¿Cuál fue la petición más extraña que recibiste o hiciste? Cuéntanos en los comentarios, porque en Latinoamérica, si algo sobra, son historias para compartir.
Publicación Original en Reddit: Wheelchair.