¿Por qué insisten en el precio de grupo cuando no les toca? Aventuras en la recepción de hotel
¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos huéspedes creen que las reglas del hotel son como el menú de una fonda: “si no hay, invéntalo”? Hoy te traigo una historia que parece sacada de una telenovela mexicana, pero es real y ocurre en los mostradores de recepción de hoteles por toda Latinoamérica. Prepárate para reír, frustrarte y, quizás, ver reflejado a ese primo que siempre quiere todo más barato… aunque no le toque.
El famoso “precio de bloque”: ¿mito, leyenda o privilegio?
En cualquier hotel, especialmente cuando hay bodas, congresos o torneos, se suele apartar un grupo de habitaciones con un precio especial: el famoso “tarifa de bloque”. Es como cuando tu tía reserva mesa en la fonda para toda la familia en Navidad y le dan menú especial. Pero, ojo, ese precio solo es válido para quienes reservan dentro del grupo y en las fechas estipuladas.
Sin embargo, nunca falta el vivo que llega antes del evento y pregunta: “¿Me puedes dar el precio de grupo aunque me quede dos días antes?” O el que se queda después y espera el mismo trato. Y, claro, los que llegan de último minuto: “¡Es que olvidé reservar para la boda de mi hermano mañana! ¿Me respetas el precio?”. Spoiler: la respuesta es NO.
Uno pensaría que esto es lógico, pero en palabras de un recepcionista curtido: “¿Por qué es tan difícil de entender para algunos huéspedes?”. Y sí, parece que para ciertos clientes, las reglas son como las señales de tránsito: solo sugerencias.
El arte de hacer berrinche... y por qué no funciona
En los comentarios de la historia original, un usuario resumió el sentir de muchos: “La gente tiene problemas para entender que sus acciones (o la falta de ellas) tienen consecuencias”. Es como cuando le echas la culpa al árbitro porque tu equipo perdió por no entrenar.
Algunos huéspedes intentan todo tipo de trucos: desde hacerse los ofendidos y acusar de “mal servicio al cliente”, hasta exigir hablar con la gerente (que, claro, está de vacaciones o ni los conoce). Incluso hay quienes amenazan con dejar una reseña negativa o aseguran: “¡Mi primo es amigo del dueño!”. Pero como bien dice el recepcionista: “Me da igual si dejas una mala reseña con mi nombre; mi jefa te va a decir lo mismo y, si me insultas, hasta te pone en la lista negra”.
Y es que, como apunta otro comentario, muchos aprendieron que “si haces suficiente berrinche, te dan lo que quieres”. Pero cada vez son más los hoteles que, como un papá cansado de los berrinches en el supermercado, aplican la regla de oro: no ceder ante los caprichos.
Casos de la vida real: del olvido épico al “yo no sabía”
¿Te imaginas que los novios de una boda se olviden de reservar su propia habitación? Pues sí, pasó. La historia cuenta que llegaron el día del evento y el hotel estaba lleno. Les dieron un cuartito porque, literalmente, movieron cielo, mar y tierra, pero ya te imaginarás el estrés. Desde entonces, la coordinadora de ventas decidió que los novios reserven el día que firman contrato. ¡Lección aprendida!
Otra joya: los que reservan por plataformas externas (sí, esos portales que prometen el mejor precio) y luego llegan exigiendo el precio del grupo. Como bien dijo un recepcionista: “Si quieres enojarte con alguien, mírate en el espejo”. Es como comprar la canasta básica en la tiendita porque estaba más barata, pero luego pedir que te den el regalo que solo daban en el supermercado.
Y para rematar, están los que llaman el mismo día, cuando todo está vendido, y reclaman: “¡Eso no puede ser! ¿Cómo que no hay habitaciones?”. Como dijo sabiamente un usuario: “La falta de planeación de tu parte no es una emergencia para mí”.
¿Hay esperanza para el trato amable?
No todo está perdido. Algunos comentaristas compartieron que, siendo amables, han conseguido favores o descuentos inesperados. “Si puedes hacer reír al recepcionista, casi siempre será buena onda contigo”, contó uno. Otro recordó que los bloques a veces incluyen noches extra antes o después del evento, pero solo si se pide con tiempo y hay disponibilidad. El secreto: preguntar con educación y aceptar el “no” sin dramas.
Al final, la clave está en planear con anticipación, leer bien la información y, sobre todo, ser buena onda con el personal. Como dijo un viajero frecuente: “Reviso las reglas, reservo a tiempo y agradezco a todos, desde la camarista hasta el valet. Así siempre me tratan bien”.
Conclusión: Respeta las reglas y serás feliz (y ahorrarás corajes)
En resumen, el precio de grupo es un beneficio para quienes planean y reservan a tiempo, no un derecho universal. Si llegas tarde, te toca el precio regular, como en cualquier taquería cuando se acaban las promociones.
Así que la próxima vez que vayas a un evento, recuerda: pregunta, planea y reserva antes de que se acaben los lugares. Y si no alcanzas el precio especial, no culpes al recepcionista, ni al destino, ni a la alineación de los astros.
¿Has vivido algo parecido? ¿Eres de los que reserva a última hora o el que organiza todo con meses de anticipación? Cuéntame tu historia en los comentarios y comparte este post con ese amigo que siempre quiere “precio especial”. ¡Nos leemos en la siguiente anécdota hotelera!
Publicación Original en Reddit: No, I cannot give you the block rate if you book outside of it