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“Pero soy influencer”: La historia de la youtuber que quería hotel gratis y terminó viral

Mujer en una llamada caótica con niños de fondo, mostrando frustración y confusión.
Una representación fotorrealista de una mujer abrumada en una llamada, rodeada del alegre caos de sus hijos, capturando a la perfección los desafíos del multitasking en la vida diaria.

¿Te imaginas estar en tu trabajo, lidiando con el típico caos nocturno, y de pronto recibir una llamada de alguien que te dice: “pero soy youtuber, no tengo que pagar, ¿verdad?”? Parece chiste, pero no lo es. Esta historia, viral entre los recepcionistas de hoteles y amantes de los cuentos bizarros de la vida real, expone una situación cada vez más común: los “influencers” que creen que la fama en internet les da carta blanca para pedir favores… y habitaciones gratis.

Si alguna vez trabajaste en atención al cliente en Latinoamérica, sabes que aquí también abundan los pedidos inusuales: desde el primo que quiere “precio de familia” hasta el cliente que jura ser amigo del dueño. Pero lo de querer pagar la cuenta con seguidores… eso sí que es nivel dios.

El caos telefónico: entre gritos y “exposición”

Todo comenzó una noche cualquiera para una recepcionista de hotel en Estados Unidos (aunque esto podría haber pasado en cualquier ciudad latinoamericana). El teléfono sonó y al otro lado de la línea, una mujer entre el bullicio de niños gritando, lanzó la bomba: quería reservar una habitación, pero no pensaba pagar.

La conversación fue digna de telenovela: primero, la recepcionista, con toda la paciencia del mundo, explicó tarifas, impuestos y depósito de seguridad. La “influencer” entonces soltó su carta: “pero soy youtuber, no tengo que pagar, ¿verdad?”. Y claro, como buena profesional, la respuesta fue cortés pero firme: “Señora, debe pagar tanto la habitación como el depósito”.

Pero la historia no terminó ahí: la clienta insistía que, por ser influencer, “abriría oportunidades de negocio para el hotel”. Aquí es donde muchos lectores comentaron en Reddit que si de verdad generara tanto impacto, ni siquiera tendría que pedir… ¡las marcas lo buscarían a ella! Como dicen en México: “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente”, y aquí la corriente digital parece que no arrastró ningún beneficio para el hotel.

El “efecto influencer”: ¿exposición o pretexto?

En los comentarios, varios recepcionistas de todo el mundo (y especialmente de Latinoamérica) compartieron anécdotas parecidas. Un chileno contaba que en su hotel incluso un “famoso” de las redes trató de grabar imágenes con drones sin permiso, exigiendo habitación gratis a cambio de “publicidad”. Al final, tuvo que llamar a la policía y el supuesto influencer desapareció más rápido que meme viral.

Otro usuario resumió la situación con humor: “Si eres tan exitoso en YouTube, deberías tener para pagar el hotel. Y si no puedes pagar, tampoco nos vas a traer tanta exposición”. Y es que, en palabras de muchos trabajadores del sector, los influencers realmente famosos no piden, les ofrecen. Como en las novelas colombianas: “El que es, no lo anda diciendo”.

Algunos hasta propusieron reglas: “Descuento de $5 por cada millón de seguidores comprobados” o “sanción extra si tienes el sonidito de la campanita de suscribirse”. Incluso, inspirados en food trucks de moda en Argentina y México, sugirieron poner un letrero: “Influencers pagan doble”.

Entre empatía y sentido común: ¿cuándo sí ayudar?

Lo más curioso es que la influencer, al ver que no funcionaba el argumento de la fama, intentó otro camino: contó una historia personal de violencia, diciendo que necesitaba refugio para ella y sus hijos. Aquí la recepcionista mostró empatía y le recomendó llamar al 911 (el número de emergencias en EE. UU.), donde existen programas para víctimas de violencia doméstica que les brindan alojamiento seguro. Y aclaró, con respeto, que no podía dar habitaciones gratis por cuenta propia.

Este detalle tocó fibras entre los lectores: muchos reconocieron la importancia de la empatía, pero también el límite entre ayudar y caer en la manipulación. Como dijo una usuaria: “Ojalá haya encontrado ayuda, pero no se puede jugar con la necesidad para conseguir cosas gratis”.

Lo que las redes no cuentan: el lado B de la “influencia”

Lo más divertido de la historia es que, lejos de influenciar, la clienta acabó siendo ejemplo de lo que NO hacer. Y entre los comentarios, la creatividad latinoamericana no faltó: “¿Y si te pago con exposición? ¿O con un TikTok bailando en la recepción?”, bromeaban algunos. Otros imaginaban a la recepcionista respondiendo: “Pues señora, aquí la única influencia que tengo es decidir si le paso la llamada a reservaciones”.

Y es que, como en muchos trabajos en Latinoamérica, la creatividad es clave para sobrevivir a las situaciones más absurdas. Todos conocemos a alguien que alguna vez quiso “arreglar” con una recomendación, un “te menciono en redes” o el clásico “te caigo bien, ¿no?”. Pero hay líneas que ni el mejor influencer debe cruzar.

¿Moraleja? La humildad abre más puertas que Instagram

Esta historia, aunque parece sacada de una comedia, refleja una realidad cada vez más común. El verdadero poder de influencia no está en los seguidores, sino en el respeto y la humildad. Si algún día eres famoso en YouTube, Instagram o donde sea, recuerda: nadie te debe nada solo por ser “influencer”.

Y tú, ¿has visto algo parecido en tu trabajo, negocio o en la vida diaria? ¿Te han pedido “precio de influencer”? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios y compartamos juntos esas anécdotas que sólo en Latinoamérica pueden pasar.

¿Quién sabe? Tal vez la próxima historia viral sea la tuya… ¡y esta vez, con final feliz (y pagado)!


Publicación Original en Reddit: Really?