¿Paranoia o buen juicio? La noche que evité un posible robo en el hotel
Trabajar de noche en un hotel céntrico no es para cualquiera: la soledad, los huéspedes trasnochados y, claro, la fauna urbana que a veces se cuela entre los pasillos y el estacionamiento. ¿Te imaginas estar pendiente de todo a las 2 de la mañana, con la adrenalina a tope por los “visitantes” inesperados? Pues eso mismo le pasó a Owsie, quien compartió en Reddit una historia digna de serie policiaca… o de una buena charla en la fonda, con café y pan dulce.
Noche cerrada, sospechas abiertas
Owsie, el protagonista de nuestro relato, lleva apenas unos meses como auditor nocturno en un hotel de ciudad. Como muchos hoteles en grandes ciudades de Latinoamérica, sufre constantemente de robos menores y personas en situación de calle que buscan un lugar donde dormir.
Esa noche, todo parecía “normal” hasta que notó un auto dando vueltas en el estacionamiento. Nada fuera de lo común: a veces son repartidores de comida o choferes de apps descansando. Pero cuando el coche se fue directo al lote trasero, donde suelen estacionar los camiones de los huéspedes y donde, casualmente, más robos ocurren, algo no le cuadró. Media hora después, el auto seguía ahí. ¿Estaba esperando a alguien? ¿Planeando algo? ¿O simplemente decidiendo si reservaría una habitación?
En palabras de Owsie: “Tal vez ya me volví paranoico de tanto correr a personas que duermen en la calle, pero media hora ahí atrás… es mucho tiempo”.
¿Exceso de celo o sentido común?
Aquí es donde muchos de nosotros, latinoamericanos de corazón, nos preguntamos: ¿fue exagerado llamar a seguridad? En Latinoamérica, donde la seguridad es tema de todos los días, solemos decir: “Más vale prevenir que lamentar”. Y vaya que la comunidad de Reddit estuvo de acuerdo.
Un usuario lo resumió así: “Hazle caso a tu instinto. No estaba ahí para reservar. Estaba viendo qué podía hacer sin ser descubierto”. Otro aportó con humor: “Si de verdad pensaba reservar, me trago mi sombrero. Solo quería aparentar que era cliente para que no sospecharan”.
La mayoría coincidió: nadie en su sano juicio se queda media hora en el estacionamiento trasero de un hotel a las 2am, y menos rodeado de camiones, sólo para “pensarlo”. Como decimos por acá: “El que nada debe, nada teme”. Si de verdad iba a quedarse, lo habría hecho de inmediato y, si acaso, hasta habría agradecido la vigilancia.
Además, uno de los usuarios con experiencia en seguridad nocturna comentó: “En mis años de guardia, los que se hacen los indignados después de que los sorprendes, siempre son los más sospechosos. Decir ‘iba a reservar pero ya no por tu trato’ es la excusa más vieja del libro”.
¿Y si sí era cliente? El eterno dilema del servicio
Claro, siempre existe el temor de ahuyentar a un cliente potencial. Pero aquí va otro punto interesante, muy a lo latino: la seguridad no está peleada con la hospitalidad. Como explicó un comentarista: “Si de verdad quería una habitación, que lo aborde seguridad le habría dado confianza de que el hotel cuida a sus huéspedes”.
En los hoteles de nuestro continente, donde la confianza es oro molido, preferimos perder una venta que arriesgar la seguridad de todos. Como bien apuntó otro usuario: “Un huésped molesto se va y ya. Pero si era un ladrón y no hiciste nada, un huésped de verdad puede perder mucho más”.
Por si fuera poco, varios sugirieron medidas muy tropicalizadas para evitar estos sustos: desde cámaras con luz led a reflectores automáticos (aunque otro recordó: “¡No vayas a despertar a los huéspedes con esas luces!”), hasta carteles bien grandes que digan “Zona vigilada, no deje objetos de valor en su auto”. Aquí, la creatividad nunca falta, sobre todo si es para espantar a los pillos.
¿Paranoico o héroe discreto?
La moraleja es clara: confiar en el instinto es parte de la supervivencia urbana, y más si tienes que cuidar un hotel en la madrugada. Como decimos en México: “Más vale un cliente enojado que un huésped robado”. O como resumió un experto en la comunidad: “Después de un delito, ya es tarde para lamentarse. Mejor actuar antes”.
Y para todos los que trabajamos tras bambalinas en hoteles, tiendas o cualquier lugar donde la noche cambia las reglas, un consejo sabio: hazte amigo de los de seguridad, una tacita de café o unas galletas nunca están de más. Porque al final, más vale prevenir… y tener buenas historias para contar.
¿Tú qué hubieras hecho?
¿Te ha tocado vivir algo parecido en tu trabajo o como huésped? ¿Crees que Owsie actuó bien o fue demasiado desconfiado? Cuéntanos tu historia en los comentarios. Y recuerda: en este lado del mundo, la noche es de los que saben cuidarse, pero también de los que no temen preguntar: “¿Y tú, qué andas haciendo aquí a estas horas?”.
Nos leemos en la próxima, con otra historia que seguro te hará pensar dos veces antes de dejar tu coche en cualquier estacionamiento.
Publicación Original en Reddit: Did I do the right thing?