Cuando estacionar mal te sale caro (¡y con espectáculo incluido!)
¿Quién no ha tenido ese vecino o desconocido que piensa que las reglas de tránsito no aplican para él? Todos conocemos a alguien que estaciona donde se le da la gana, sin importarle si bloquea el paso o le arruina el día a otros. Pero, ¿qué pasa cuando la paciencia se acaba y alguien decide tomar cartas en el asunto? Hoy te traigo una historia digna de telenovela… pero en versión estacionamiento.
No es secreto que en Latinoamérica, estacionar puede ser tan caótico como encontrar pan dulce fresco en la tarde: hay que llegar temprano y pelear el último lugar. Pero lo que le pasó a nuestro protagonista supera cualquier pleito por el “cajón” favorito. Prepárate para reír, indignarte y, por qué no, inspirarte para tu próxima mini venganza.