No hay hotel que le quede bien a todos: la historia del huésped imposible de complacer
Si alguna vez pensaste que trabajar de noche en un hotel era relajado, déjame contarte lo que realmente pasa cuando todos duermen… menos el recepcionista. Porque, aunque uno crea que la seguridad es sentido común, siempre hay quien lo ve como un atentado personal. Y claro, porque en Latinoamérica el “¡No pasa nada!” es nuestra filosofía nacional, pero ¿y si pasa?
Hoy te traigo una historia que bien podría haber pasado en cualquier hotel del DF, Medellín o Buenos Aires. Es la típica anécdota que, si no te la cuentan, no la crees… pero que cualquier recepcionista nocturno conoce de sobra.