¿Dónde quedó el sentido común? Una historia de acentos, máscaras y mucha, mucha paciencia
¿Quién no ha escuchado la frase "el sentido común es el menos común de los sentidos"? Pues hoy les traigo una historia de la vida real (y reciente) que parece escrita por un guionista de telenovelas, pero sucedió en la recepción de un hotel, donde el drama, los malentendidos y los prejuicios se mezclan en una receta digna de un capítulo de “Vecinos” o “El Chavo del 8”.
Todo empezó como un día cualquiera: la jefa de recepción entrevistando candidatos, la recepcionista ghanesa atendiendo llamadas y, de pronto, el “plot twist”. Alguien que había postulado para el puesto llama, y ahí se desata el enredo. ¿El motivo? Ni las máscaras, ni la pandemia, ni la fila de huéspedes… sino algo mucho más simple y, a la vez, más profundo: el acento.