Cuando el ego corre más rápido que las piernas: la anécdota del “Señor Maratón” en el hotel
Si alguna vez has trabajado en la recepción de un hotel durante un evento masivo, sabrás perfectamente que la paciencia es el verdadero maratón. Y si el evento es una maratón literal, ¡prepárate para ver egos tan hinchados como los músculos de los corredores! Hoy te traigo una historia que ocurrió en pleno fin de semana del Shamrock Marathon, donde, entre check-ins y check-outs, un huésped dejó una huella más memorable que la misma carrera.
Porque sí, en cada evento así, llega ese tipo de persona que cree que el mundo gira a su alrededor, que cada paso suyo merece un aplauso y que, si pudiera, pediría que le pusieran alfombra roja desde la meta hasta el lobby del hotel. Pero a veces, la vida pone las cosas en su lugar... y el karma llega en forma de calambres.