Cuando la política corporativa de horas extra termina saboteando a la empresa (y a sus empleados)
¿Te imaginas estar en tu casa, a punto de sentarte a ver tu novela favorita o justo a punto de servirte una arepa calientita, cuando de repente suena el teléfono de la empresa? La llamada no es para preguntar si todo está bien, sino para ver si puedes cubrir un turno extra que ni ganas tienes de hacer. Ahora imagina que contestar —aunque digas que no puedes— ¡te juega en contra para las próximas oportunidades de ganar horas extra! Sí, aunque suene a chisme de oficina, esto pasa y mucho más seguido de lo que crees.
Esta es la historia de una política de horas extra que, en vez de motivar a los empleados, los llevó a aplicarse la de “si no veo el teléfono, no existe la llamada”. Y como en muchas empresas de Latinoamérica, la creatividad de los empleados para sobrevivir a las reglas absurdas no tiene límites.