Cuando el cliente se ahorca con su propia cuerda: La historia del “no hay devoluciones” en la refaccionaria
¿Quién dijo que trabajar en una refaccionaria era aburrido? Detrás del mostrador se viven historias dignas de telenovela, sobre todo cuando te topas con ese cliente que se cree más listo que el mecánico de su colonia y el ingeniero de la planta juntos. Hoy te traigo una anécdota que, además de sacarte una sonrisa, te deja una lección de oro: a veces, el cliente no solo NO tiene la razón… ¡sino que termina pagando por su necedad!