¿No quieres combatir? ¡Perfecto, tengo el trabajo ideal para ti en la guerra!
¿Alguna vez te has preguntado qué pasa cuando en plena guerra alguien dice “no quiero pelear”? Imagina estar en Vietnam, en 1969, con el miedo y la tensión a flor de piel, y que de pronto un joven recluta se te acerque y te diga: “Soy budista, no puedo combatir, va contra mis principios”. Parece una escena de película, ¿verdad? Pues esta historia no solo es real, sino que nos deja una lección inesperada sobre el deber, la fe y las consecuencias de pedirle al universo (o al sargento) algo que, quizá, no sabías que podía salir peor.